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24 octubre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 331

Carta nº 331      Diciembre 1906
“Ahora véalo delante de Dios”

            Ahora, después de hacer lo que hay que hacer, después de preparar las cosas como mejor se saben hacer, después de profundizar y organizar … ahora ponte delante de Dios y habla con él, mira y espera, reposa, escucha.

            Lo mismo que hicieron las dos personas que se acercaron al templo, como nos contaba Lucas ayer en el capítulo 18 de su evangelio. Y nos recordaba a esos dos hombres que fueron a ver las cosas delante de Dios, de esas dos actitudes con las que nos acercamos a Dios. E incluso reconocemos que podemos ser los dos, que a veces se nos olvida cómo debemos hacerlo y se nos sube un poco a la cabeza lo buenos que somos. No podemos olvidar que lo importante es presentarnos tal como somos, sabiendo que “si el afligido invoca al Señor, él lo escucha”.

            En estos tiempos de tanto cambio, de tanto movimiento, que a veces da un poco de vértigo y mucho cansancio, en estos tiempos, es necesario encontrar la paz de Dios, el momento de Dios, los minutos para poner delante de él todas nuestras acciones. Y algunas veces nos falta ese tiempo, pero de verdad, de verdad, no es así, porque lo encontramos para otras cosas que no son tan importantes. ¿Qué hacer entonces? O mejor ¿qué es ver las cosas delante de Dios? Yo creo que supera el espacio físico de dónde ir y de cuando ir. Pero, por supuesto no lo excluye. Conozco bien a una persona que cuando las cosas son importantes o un poco importantes, se acerca, cuando pasa por la puerta, a saludar a Dios en una pequeña capilla. Aunque sólo sean unos minutos. En un tiempo, en un espacio que ayuda a entender eso de poner las cosas delante de Dios. En ese momento de presencia e intimidad es donde hablamos desde el corazón y a veces desde la lengua. Le contamos nuestras necesidades, le damos gracias por lo recibido, por las buenas noticias, por los futuros proyectos, por el presente y por los que necesitan esa oración. Y incluso le pedimos que nos haga entender aquello que nos duele y no comprendemos.

            Ver las cosas delante de Dios, véalo delante de Dios. Buena tarea para esta semana de trabajo y de viajes.

            Ver las cosas delante de Dios no es llegar a un super servidor que tiene las respuestas para todo lo que le podamos preguntar. Eso es otra cosa.

Muchas veces al preguntarle o compartirle nuestras cosas sólo escuchamos su silencio, pero al salir encontramos a un amigo que nos dice alguna palabra que nos alivia o soluciona lo que estábamos buscando y nos olvidamos de dónde provenía esa palabra, de quien la ha puesto en la boca del amigo. Y eso es lo que no podemos olvidar. Dios siempre habla, porque siempre está.

Ahora, veamos las cosas delante de Dios. Nada más para esta semana.




17 octubre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 330

Carta nº 330      Diciembre 1906
“Gracias a Dios por todo y sea para su mayor gloria”

            Siempre es un buen día para dar gracias. Hoy es un buen día para compartir y agradecer o para agradecer y compartir.

            Y hoy doy gracias a Dios porque voy a ser, D. m., abuelo. Mi hija Marta está embarazada y nos han llenado la casa y la familia de una alegría nueva, de una esperanza diferente, de unos valores renovados y de mucha ilusión. Y es un buen espacio para agradecer, para dar gracias a Dios por todo lo que estamos viviendo en estos momentos.

            También para compartir con todos aquellos que quiero, con todos mis amigos con los que tanto comparto mi vida y con todos los que nos cruzamos por al camino de la vida.

            Me quedo también con la segunda parte de la perla. La M. Cándida pone toda su confianza en Dios y todo lo que hace es para dar gloria a Él. Pues desde ahí lo expreso, desde su voluntad, lo cual no quita que cada vez que brindamos pidamos mucha salud para el niño/a que viene de camino. Y cuando esto se pide así es porque creemos que, como dice el salmo 120, el auxilio me viene del Señor y nos guarda de todo mal.

            Hoy tengo muchos motivos para dar gracias a Dios, pero también quiero dar gracias cuando no tenga motivos, cuando la sombra haga que parezca que esa forma es la natural. Dios siempre estará ahí y eso es lo importante, eso es lo que me llevara a entender muchas cosas difíciles o aparentemente incomprensibles.

            La petición es obvia: vuestras oraciones para nuestro futuro nieto/a. Porque somos de los que creemos en la fuerza de la oración, en los frutos de la oración y en la realidad de estar unidos por este vínculo.

            Hoy las palabras se vuelven emoción y eso es difícil de teclear, pero los que me conocéis sabéis de lo que hablo.

           

10 octubre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 329

Carta nº 329      Diciembre 1906
“… imitando aquella humildad que tanto la engrandeció (Virgen María) a los ojos de Dios”

            La humildad engrandece a las personas delante de Dios. ¡Qué buena respuesta para quien pregunte alguna vez para qué sirve la humildad! Yo creo que es el primer escalón para acercarse a Dios y a las demás, porque si la quitas de tu vida lo que logras es aislarte cada vez más y alejarte cada vez más de Dios y de los demás.

            Es una de las virtudes necesarias para crecer y para crecer adecuadamente. Además, llega a ser un buen regulador de tu vida y algo valioso, porque si la pierdes, te pierdes.

            A veces se llega a confundir con la falta de carácter, pero creo que no tiene mucho que ver. Conozco a personas con carácter y que son sencillas y humildes y al revés también. Es una de esas virtudes que debes cuidar ya que siempre están es ese hilo fino que se puede quebrar y la vida te va poniendo pruebas para ver hasta dónde estás dispuesto a cambiar, hasta dónde estás dispuesto a perder. Y cuando la pierdes, repito, te pierdes.

            Hay muchos faros que nos han dado esa luz clara durante su vida. Uno de los que me viene a la cabeza en primer lugar es la Madre Teresa de Calcuta. Y si me remonto unos años antes no puedo dejar de imaginar a la M. Cándida como ejemplo de persona sencilla y humilde, entendiendo como de Dios todo el crecimiento de aquella obra nacida en Salamanca. Hoy el Papa Francisco es un buen ejemplo se sencillez y humildad.

            Hay gente empeñada en hacerse grande, cuyo único objetivo en la vida es hacerse importante y grande pasando por lo que haya que pasar, haciendo lo que haya que hacer, y al final ni llegan y si llegan, llegan solos y preguntándose para qué. Y hay gente humilde haciendo sencillamente aquello que le toca hacer, con cercanía, y son los demás los que los hacen importantes.

            Una característica (que podría ser también virtud) asociada a la humildad, es la alegría. Recordad personas, pensad en ellas durante un tiempo. Seleccionad dos o tres. ¡Qué casualidad! Cuanto más humildes, más alegres. Y todavía hay gente perdida por ahí buscando ser feliz.


            Ser humilde conlleva alegría y felicidad, y sobre todo hacerse grande a los ojos de Dios, que es lo que vale. Gracias de nuevo M. Cándida por seguir abriéndome los ojos.

03 octubre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 328

Carta nº 328     Diciembre 1906
“…pues el hábito no hace al monje, pero sí la observancia”

            Cuando brotó esta perla de entre todas las frases de la carta, lo primero que me vino a la cabeza fue ¿qué le habría pasado a la M. Cándida para escribir esto? Un poco más tarde y después de leerla dos veces me pregunté ¿qué es eso de la observancia? Y desde ahí empecé mi reflexión. Intenté ponerme en su piel, en su momento, y volví a leer la carta entera de nuevo. Y me fui a ese 3 de diciembre, a Salamanca (a la que tanto echo de menos, sus calles, sus paseos, su plaza, sus lugares que tanto hablan de historia, echo de menos hasta su frío). Y descubrí que iba dirigida a una hermana a la que quería hablar claro.

            Es una carta que habla de perdón, de buenos y firmes consejos sobre la humildad y la obediencia. Habla de lectura y entendimiento de las reglas, de las normas, para ser una buena Hija de Jesús.

            Pero después de todo me quedé con el buen y práctico consejo que la M. Cándida bien conocía sobre el hábito y el monje. Por mucho que quieras parecer, por muchos hábitos que te pongas por fuera, de nada sirven si por dentro no estás convencido. Cuántas veces hemos descubierto que las cosas que funcionan de verdad son las que van de dentro a fuera y no las de fuera a dentro. La fachada sin corazón y sin alma solo sirve para aparentar algo que no se tiene, pero el corazón y el alma dan una fuerza a la fachada que no se puede contener. Hacen que la alegría sea distinta, hacen que el dolor se viva de otra forma, hacen que las lágrimas sean diferentes porque siempre están llenas de esperanza.

            Por eso creo que la observancia de las normas, el entender que ayudan a descubrir cosas nuevas, es importante. Tenemos que vivir con un marco de referencia definido que nos ayude a vivir, que nos ayude a entender que hay acciones que no se pueden hacer. Pero también es cierto que hay veces que no entendemos nada, que parecen que están hechas para fastidiarnos, que parece que solo sirven para que no seamos felices, y ahí es donde podemos equivocarnos. Mirad a la madre que le quita algo al niño porque puede dañarle y el pobre niño llora amargamente porque no lo entiende. Eso es el marco, eso es quererle.

            El hábito no es lo importante, lo importante es lo interior, eso que nos tiene que llevar a las acciones buenas, a ser buenos. Cuando el motor (corazón y alma) está bien, el coche (nosotros) vamos de lujo. Por eso hay que pasar revisión de lo importante, hay que perdonar y hablar claro de aquello que pensamos y creemos. Sin miedosporque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor

           



26 septiembre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 327

Carta nº 327     Noviembre 1906
“Me gusta que estén alegres en el Señor”

            Hoy cumplo 59 años. Y me encuentro con esta perla: ¡vaya regalo de Dios y de la M. Cándida! Me quedo pensativo y agradecido, más agradecido que pensativo, pues esta coincidencia hace que redescubra muchas cosas desde aquel 7 de enero de 1984 en el que conocí a las Hijas de Jesús para hacer una sustitución en el Colegio Santa María de la Paz de Murcia.

            Hace ya casi 8 años que decía en esa primera perla que iniciaba un camino, fue aquel noviembre de 2008 cuando, sin saber por qué razón, descubrí perlas escondidas que me hablaban de ayuda, que saltaban como frases destacadas en las palabras escritas o dictadas por una mujer que marcó gran parte de mi vida en cuanto me abrió dimensiones nuevas desde el evangelio vivido en primera persona. Y hoy recibo el regalo inesperado de la alegría. Su carisma ha sido compañero de ese camino, su vida fue ejemplo y sus escritos luz.

            De los primeros cristianos se decía: “mirad cómo se aman”, pero estoy convencido que también podían haber dicho: “mirad su alegría”. Y aun siendo esto importante no deja de ser secundario si nos falta la segunda parte de esa alegría. Todos sabemos que hay alegrías que duran poco, incluso hay alegrías ficticias, superficiales, supeditadas a elementos externos que crean auténtica dependencia y esclavitud. Pero hay alegrías, mejor dicho, alegría que tienen otras consecuencias porque su origen es otro bien distinto. Es la alegría que brota del Señor, es esa alegría que no se entienden desde otros parámetros externos, es esa alegría que nace tan de dentro y con tanta fuerza que traspasa la piel y provoca una sonrisa y un hacer diferente.

            Lo que ocurre con la alegría de Dios es que también está cuando las cosas no acompañan como nosotros pensamos, es saber que ese origen también está siempre cuando los renglones parece que se doblan. En definitiva, es saber que puedo confiar en el Señor, que su escritura tiene otra tinta y otros espacios diferentes a las cuadrículas en las que hemos querido, algunas veces, encasillarlo.


            “Me gusta que estéis alegres en el Señor”, ¡qué sabia perla! y cuánto esconde detrás de esa alegría, siempre en el Señor. Por eso pido a Dios que me mantenga fiel a esa alegría, que cada cumpleaños sea una nueva oportunidad para descubrir donde estoy y hacia donde quiero seguir dirigiendo mis pasos por esas calles empinadas de la vida.

19 septiembre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 326

Carta nº 326      Noviembre 1906
“Nunca la olvido en mis pobres oraciones”

            Si alguien preguntara para que sirve rezar por otros, le respondería que lo mismo que sirve el agua en la tierra, concretamente en la huerta. Entra por un arroyo y desde ahí va a todos los demás. Y no hay quien pare ese trasvase, no hay quien pare esa fuerza, no hay quien le diga que no a la fuerza de la oración. Y transforma lo que toca, lo convierte en vida, en futuro, en esperanza.

            No olvidemos a los demás en nuestras pobres oraciones, porque el milagro lo hace Dios, porque la fuerza está en Dios, porque aun siendo pobres nuestras oraciones, pienso que Dios las agradece, las acoge con una sonrisa como diciendo: si supieras …

            No olvido a los alumnos, a los hijos de nuestros compañeros, a los amigos, a los no conocidos, a todos los que se sienten acompañados y ayudados por la oración de los demás. Y tampoco olvido a los que rezan por los demás, a los que creen en la fuerza real de la oración, y les pido que nadie les cambie, que nadie les quite lo que es suyo, porque es real y porque es de Dios. Rezar por los demás es bueno y sano. No entiendo de neurología, pero estoy convencido que algo nuevo y bueno se genera dentro de nosotros cuando rezamos por los demás, cuando nuestro ser se pone en manos de Dios para pedir por alguien que lo necesita. Ahí está lo grande. Ahí es donde algunos se descuadran.

            Dicen que una manzana al día, al médico aleja. Dicen que una hora diaria de paseo ayuda al buen funcionamiento del cuerpo. Pero nadie, o muy pocos, dicen, que un rato diario de oración hace feliz a la persona. Eso no quita la manzana ni el caminar, pero engrandece y completa a la persona, porque es lo que nos distingue de los seres vivos sin alma. Y sin embargo no oigo a los médicos recetar esta nueva receta: reza un rato todos los días, y si puedes, cada 12 horas. Sería genial. Pero a falta de esas recetas, lo decimos los demás: un poco por la mañana y un poco por la noche, y desde ahí todo lo que puedas. Unas veces serán grageas de agradecimiento, otras de petición, otras de luz, otras acompañadas de lágrimas y otras de sonrisas. Da igual. Lo importante es la constancia en el tratamiento.

            Y como decía el lunes pasado de los santos, creo que fueron, y son, personas muy constantes en este tratamiento. Y como también nos decía Pablo ayer (vaya coincidencia con la M. Cándida) en la segunda lectura cuando escribía a Timoteo (cap. 2, 1-8):
            Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que ocupan cargos, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios.


            Rezar y no olvidar a los que nos necesitan es un buen ejercicio. Se trata de estar en forma.

12 septiembre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 325

Carta nº 325     Octubre 1906
“Está bien que hayan tenido la fiesta de Santa Teresa, etc. Sea todo para gloria de Dios”

            ¡Qué bueno es tener referencias en la vida, tener esos puntos de orientación para cuando lo necesitas, esas vidas de personas sencillas que señalan el camino! Santa Teresa fue luz para la M. Cándida, igual que Santa Teresa de Calcuta siempre ha sido luz especial en la vida de muchos de nosotros. Octubre tenía que ser ese mes especial donde se unen esas vidas de santos, de esas personas que se fiaron de Dios para caminar de mejor forma, sin que eso supusiera, en su día a día, nada de facilidades.

            ¡Qué bueno es celebrar las fiestas de los santos! Nos recuerda que estuvieron ahí, que estuvieron caminando como nosotros, pero que, en un momento de su vida, decidieron que Dios debía tomar más protagonismo que su propia vida. Y lo que más me gusta de ellos es que nunca se despegaron de su humanidad, de su normalidad, de su ser persona de su tiempo. Pero encontraron ese “clic” que hizo que su vida tomara un rumbo nuevo para ellos y para los demás. Porque cada santo tuvo su “clic”. Y pienso en el “clic” del Rosarillo como ese momento especial para la M. Cándida.

            Entre todos los santos hay muchas características similares, pero hay una especialmente común: su vida es para mayor gloria de Dios, su vivir es para los demás, sus pasos son para Dios.

            “Me pondré en camino adonde está mi padre” Así hemos repetido ayer con el salmo 50, y después Pablo nos recordó la gran misericordia de Dios para con su persona. Y el remate lo puso Lucas en su capítulo 15 cuando nos cuenta las tres historias:
  • La oveja perdida y encontrada: el tesón de Dios por encontrarnos.
  • La moneda extraviada: la alegría del encuentro, aunque sea algo pequeño.
  • Y por fin, el hijo perdido y recuperado: el regreso provocado por saber que Dios Padre siempre nos está esperando con los brazos abiertos y el corazón alegre al recuperarnos.

Muchos de los santos entendieron muy bien a Lucas. Entendieron que merecía la pena entregar su vida             para recuperar para Dios vidas perdidas, simplemente con su ejemplo y sus manos para todos.


Hacen falta santos. Hacen falta personas que se crean esto y descubran su “clic”. Creo que el mundo sería distinto.

     Hacen falta santos que no se cansen de llamar a las puertas de nuestro corazón.

05 septiembre 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 324

Carta nº 324     Octubre 1906
“Mi gozo es que vengan muchas niñas a nuestros colegios para que reciban una cristiana educación”

            Querida M. Cándida, no sabes cómo comparto esta especial perla que durante tantos años ha sido frase recordada y repetida.  Mi gozo también es que vengan muchos niños al colegio, pero a veces faltan y es cuando te pregunto ¿qué podemos hacer?

            Compartimos la alegría de ver cómo se educan esos niños, como agradecen los cuidados y cómo se van haciendo hombres y mujeres para el futuro, pero no para un futuro cualquiera, sino para un futuro de esperanza.

            Y sin darnos cuenta ha pasado el verano, pero recuperamos las ganas de seguir haciendo el “para que” de la M. Cándida. Un curso más nos sentimos llamados a educar, nos sentimos convocados a dar a nuestros alumnos lo mejor de nosotros mismos. Un nuevo amanecer con nuevas olas, con nuevos aires. Este año especialmente volvemos más maduros después de un verano con incidentes de dos alumnos. Y muy especial con la lucha de Ana y sus padres por recuperar lo que una enfermedad ha querido llevarse.

            Hoy, primer lunes de septiembre, vuelvo con ganas e ilusión después de más de treinta años volviendo ese primer día de septiembre. Me encanta ese día de reencuentros, de los mismos comentarios sobre las vacaciones, de lo cambiados que nos vemos y de esas sonrisas que nos hacen recordar que estamos de nuevo en familia. Y seguimos confiando que vengan muchos niños a nuestros colegios, y seguimos adaptando nuestras metodologías a las necesidades del hoy, pero, sobre todo, seguimos creyendo que merece la pena seguir haciendo este trabajo.

            Querida M. Cándida sigo confiando. Y el Espíritu sabe cómo se van a configurar las próximas líneas de esta historia. En sus manos y bajo la protección de María ponemos este curso, estos días de intenso trabajo cuyo principal objetivo sigue siendo ser cómo somos, porque somos aquello que queremos ser, porque somos de una forma que debemos cuidar y enseñar y porque juntos, somos más. Y así respondo a la pregunta que hacía al principio de hoy.

            “Que detalle Señor has tenido conmigo,
                cuando me llamaste, cuando me elegiste
                cuando me dijiste que tú eras mi amigo
        Te acercaste a mi puerta y pronunciaste mi nombre,
               yo temblando te dije: aquí estoy, Señor…



27 junio 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA 323

Carta nº 323      Septiembre 1906
“Sigan siendo muy buenas y que reine entre todas una santa paz, unión y caridad fraterna. Con esto seremos felices”

            Con esfuerzo e ilusión he llegado, un año más, al final de este curso. Ahora aparece una época de descanso, de merecido descanso. Tenemos por delante una época de unos meses para renovar las fuerzas, para ocupar nuestra cabeza en otras cosas que nos lleven a septiembre con muchas ganas de seguir disfrutando con nuestra tarea y misión de educar.



            Con esta perla me despido hasta el primer lunes de septiembre, si Dios quiere que así sea.

            Pero antes de despedirme, la M. Cándida me ofrece en su carta 323, una perla de despedida que habla de ser feliz, nada más y nada menos. Es algo común el ser feliz, es algo que todos deseamos y de cara a este nuevo tiempo encuentro la clave para lograrlo. Ser bueno, procurar la paz, buscar la unión y la caridad entre hermanos. Y tal como ayer hubo unas elecciones para decidir el futuro de España, la M. Cándida nos ofrece un programa sencillo para sonreír de verdad. No tengamos miedo al futuro, tengamos prudencia y valentía para mantenernos en aquello que creemos. Por encima de unos resultados siempre está Dios y nuestra confianza en Él.

            Este propósito de hoy también me sirve para el inicio de curso. Será un buen plan para el objetivo futuro: Paz, unión y caridad.

            Y ahora es el momento de cerrar las últimas anotaciones y abrir el cuaderno para anotar las ilusiones para septiembre. Por lo tanto,



 ¡¡¡¡¡¡¡ Felices vacaciones!!!!!!!!

20 junio 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 322

Carta nº 322     Septiembre 1906
“… que la Santísima Virgen derrame a manos llenas un raudal de bendiciones sobre sus almas”

            Acabado o acabando el curso escolar 2015-2016 solo resta dar gracias a Dios por lo vivido, por lo aprendido y por lo que tenemos que mejorar para el próximo curso. Y en estas fechas la M. Cándida quiere despedirse de todos los maestros y personas que colaboran en el colegio, con una bendición. También incluyo a todos los alumnos que han pasado por nuestras manos. La bendición es bien sencilla, como ella misma: que la Virgen derrame a manos llenas sus bendiciones sobre todos, pero especialmente sobre todas sus almas, sobre ese interior real e inesperado que es motor de nuestra vida.

            Al acabar este curso y pensar en el futuro, al pararme a pensar en esto ante las nuevas situaciones sociales o educativas, puedo entender que alguien pueda preguntar: ¿Qué te da miedo? Como esa niña que le preguntó a su padre (antiguo alumno y gran persona) esa misma pregunta. Su padre le contestó que lo que “le daba miedo era la velocidad a la que vivimos todo, me da miedo que nuestros sentidos se hayan atrofiado y que tengamos una coraza de insensibilidad delante de nuestras narices, me da miedo que lo mediocre sea normal, me da miedo que pasemos más tiempo mirando las pantallas que a la gente que tenemos al lado”

            Pues bien, ante el miedo sólo hay un remedio eficaz: confianza en Dios. ¿Tuvo miedo la M. Cándida? Y esto es lo que me hace pensar que hoy su vida es luz para mi vida ¿Tuvo miedo? Seguro que sí. Pero la pregunta de verdad es otra: ¿Tuvo confianza en Dios?, seguro que sí, seguro que sí. Esto es lo realmente importante, esto es lo que diferencia a unos de otros. En definitiva esto es lo que, a pesar de todo, puede hacer a una persona sonreír de verdad, sonreír a boca abierta y no como los que se quieren aprovechar de vender sonrisas y solo venden risas de hiena, risas cobardes, falsas y traidoras.

            Y estos momentos que estamos viviendo, son momentos para hablar claro, para no esconderse, para decir como dice el último trabajo de José Mercé: “Doy la cara”. Pues bien, doy la cara por la libertad de elegir la educación de mis hijos, por la igualdad, por el perdón, por la fraternidad, por la coherencia y la valentía para serlo, por la unidad y por todo aquello que haga que las personas crezcan y vivan en paz.


            Pero lo mejor de todo es que, en este momento, en este camino, tampoco estamos solos. ¡Qué bueno y qué suerte! La Virgen sigue derramando sus bendiciones, la M. Cándida sigue siendo luz y Dios sigue cuidando de nosotros como Padre que de todos cuida. Y todo ello con los pies en la tierra, con los brazos abiertos y sin renunciar a la cruz de cada día, pero de la mano de Él, porque tenemos una buena causa para entregar la vida.

13 junio 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 321

Carta nº 321     Junio 1906
“… cuando ponemos toda nuestra confianza en Dios, Él nos ayuda y bendice todos nuestros trabajos”

            Hoy, como tantos otros, es un buen día para dar gracias por los santos, por aquellas personas que hicieron de su vida un ejemplo a seguir, que hicieron de su vida luz para nuestro camino. Hoy es un buen día para felicitar a todos mis amigos y amigas con los que comparto el santo de Padua, San Antonio. Porque esas personas hicieron que su vida formara parte de nuestra vida. Igualmente es un buen día para dar gracias a nuestros padres que nos bautizaron con ese nombre.

            De los santos destacan muchas virtudes, pero hay una que tiene vital importancia, la confianza en Dios. Su vida estaba alrededor de la confianza en ese Dios Padre que de todos cuida. Sus dificultades las superaban desde esa confianza y sus proyectos salían desde esa misma visión de su vida y de la vida.

            Y hablando de confianza y de santos, hoy, la M. Cándida se hace presente con esta perla genial que merece la pena desgranar:

            “…cuando ponemos toda nuestra confianza en Dios…”.  Esta es una de esas frases que debemos poner a nuestros alumnos y amigos para que la terminen, para que dejen su corazón abierto y la continúen. Pero resalto alguna palabra dentro de esta parte de la perla: “toda”: dejarse en las manos de Dios, pensar y sentir que Él nos cuida porque nos ama y no puede dejar de hacerlo. Vivir así es vivir de otra forma. Cuando toda nuestra confianza está puesta en Dios…

            “Él nos ayuda”. Si a la M. Cándida le hubiese dicho que acabara la frase anterior esto es lo que hubiese contestado: Él nos ayuda. Genial. Porque esto se dice de esta forma cunado lo has experimentado, cuando lo has vivido y has visto cómo ayuda Dios y has descubierto su brisa acompañando tu camino y te has sorprendido con lo que te ocurre alrededor que no esperabas y es cuando vuelves a sonreír y miras al cielo y piensas: Ahí estas, gracias.

            “y bendice todos nuestros trabajos” y les da su fruto. Todas nuestras luchas merecen la pena si son bendecidas por Dios. Todos nuestros afanes tienen sentido si son para bendecir a Dios. Y cuando Dios bendice nuestro trabajo es cuando sus frutos se notan, es cuando las dificultades se vuelven oportunidades. Y cuando Dios bendice nuestro trabajo, sólo nos queda bendecir a Dios y dar gracias a la vez que seguir intentando hacer camino.

            Esta es una de esas perlas que colocaría en los pasillos para que los padres, alumnos y comunidad educativa no la olvidaran.


¡¡¡Felicidades a todos con los que comparto día de celebración de santo!!!!!

06 junio 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 320

Carta nº 320      Junio 1906
“Si, hija mía, si, para esto nos llamó Dios a esta nuestra amada Congregación; para que, siendo verdaderas hijas y esposas suyas aquí, en esta vida, lo seamos por toda la eternidad en la otra”

            Desde aquel junio de 1906 hasta este 2016 han pasado 110 años. Desde aquel verano hasta este verano, sigue siendo un valor el tener a personas que han sentido la llamada del Espíritu Santo a entregar su vida al Señor desde su vocación religiosa. Hoy quiero dar gracias a Dios por ello, por haber sido testigo de una parte de esos 110 años, desde aquel verano cuando la M. Cándida escribía estas letras.

            Hoy, compartiendo carisma desde una vocación de laico M. Cándida, quiero decir que Dios me regaló poder conocer estas grandes personas, me regaló conocer este carisma a través de ellas y me siento agradecido, porque misión compartida es algo más que compartir espacios o tiempos.

Esta mañana estaba sentado en la orilla del mar y al poco tiempo se acerca un niño de unos 7 años y comienza a construir con una pala, un rastrillo y un cubo, una barrera para que el agua que seguía su curso natural de acercarse, no pudiera llegar hacia el hoyo que había hecho. Todo iba bien. Pero de pronto una ola derribó todo lo que había construido. Después de las primeras reacciones de asombro, tristeza y extrañeza, ya que según sus cálculos, lo tenía todo controlado para que el agua no rompiera nada. Después de esos primeros segundos de desconcierto volvió a construir otra nueva barrera, volvió a construir sobre lo derribado con la misma ilusión que antes. Lo hizo un poco más fuerte, robusto y creo que pensó que lo importante era volver a hacerlo. Y miró con satisfacción como la siguiente ola lo inundó todo después de rodearlo.

Así nos quiere Dios, para eso nos llama Dios. De vez en cuando nos manda una ola especial para remover los cimientos débiles o equivocados y nos pide que volvamos a construir, que volvamos a levantarnos y sigamos construyendo y sigamos haciendo camino. Y que nos dejemos abrazar por él como el agua de la orilla del mar.

No sé dónde me llevará el futuro, pero sí sé dónde estoy ahora. Y quiero disfrutar este camino y creo que “lo importante es el camino, no el final”. Y escucho a Jesús, que a través de Lucas nos dice: “No llores”, siempre estaré contigo. Pero no se queda ahí, sino que vuelve a decir alto y claro: “Levántate”. Ese es el camino. La meta es Dios.


Pero mientras me queden fuerzas para caminar, quiero “mantener el estilo de baile” que me enseñaron.

30 mayo 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 319

Carta nº 319     Mayo 1906
“… el Espíritu Santo con sus frutos de paz, caridad, etc”

            Pentecostés es el recuerdo de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. El Corpus Cristi, que celebramos ayer, es el recuerdo de la presencia de Jesús en nuestras vidas. Mañana, 31 de mayo, es la  fiesta del nacimiento de la M Cándida allá por 1845 en el caserío de Berrospe, y es presencia de alegría, cercanía, libertad, fraternidad, esperanza,... , presencia que emana de las presencias anteriores.

            Y todas estas celebraciones ¿qué nos aportan? La M. Cándida nos da la respuesta: paz y caridad. Frutos del Espíritu Santo para que no perdamos el norte de los acontecimientos, para que no nos quedemos con la expresión de la calle y ahondemos en su significado, porque si nos quedamos sólo con lo exterior y nos quitan eso, entonces nos quedamos desamparados, pero si además de expresarlo con fuerza por las calles, lo llevamos con más fuerza por dentro, en nuestras vidas, eso no nos lo quita nadie.

            Paz para vivir (ikiru) y caridad para vivir con los demás como Dios quiere que lo hagamos. Es la mirada de la cruz: hacia el cielo y hacia la tierra, hacia Dios y hacia los hermanos. Y ese es el secreto de la felicidad, esa combinación magnífica entre las dos líneas de nuestra señal de la cruz.

            Mañana es un día grande, mañana recordamos el día del nacimiento de Juana Josefa, mañana nos vestimos de gala para celebrar con oración, fiesta y solidaridad ese gran día. Mañana nos vestimos de huertanos para la Eucaristía, despedimos en esta celebración a los alumnos de 2º de Bachillerato que algunos llevan en el colegio 15 años y hacemos por primera vez un entorno de solidaridad: talleres, juegos, chapas, zumba,… La creatividad ha explotado para recordar a la M. Cándida, pero sobre todo ha supuesto un acercamiento a su figura, a su mensaje, a su carisma.

            No hay mejor forma para despedir el mes de mayo, las flores dan su fruto en esta fiesta, todo lo iniciado se cierra en esta fiesta donde María y la M. Cándida se dan la mano para abrirnos a junio con la tranquilidad de un curso más y la ilusión de poder abrir otro en septiembre.

            Me quedo con una cita para resumir esta gran celebración y me atrevo desde la humildad de mi conocimiento de la M. Cándida, pero creo que esta cita puede resumir esta fiesta: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado” Jn. 4,34.



23 mayo 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 318

Carta nº   318   Mayo 1906
“Se nos fue al cielo esta mañana a las dos y cuarto, después de sufrir mucho; así tendrá la gloria. Pidan mucho por ella.”

            Así recordaba la M. Cándida la pérdida de un ser querido: dato, aclaración, seguridad y petición.

            Después de compartir al 100% la parte de seguridad, me quedo con la confianza que para ella tenía el poder de la petición compartida. Seguimos creyendo que el pedir unos por otros es importante. Seguimos creyendo que es necesario y que se nota, se siente y se comprueba.

            En estos tiempos finales de curso, donde se nos acumulan los acontecimientos, donde vamos cerrando gran parte de la labor realizada durante todo un curso, donde las celebraciones marianas ocupan ese tiempo compartido con exámenes, donde la M. Cándida y su fiesta nos ocupa la cabeza y el corazón para preparar todo lo que se puede, intentando que ese día sea especial, pues en ese tiempo hemos tenido la Graduación de los alumnos que, tras 15 años en el colegio, lo abandonan para hacer su selectividad y volar más alto.

            Comparto unas palabras que les dije esa tarde, y las comparto desde el convencimiento y agradecimiento que Dios siempre está a nuestro lado ofreciéndonos propuestas para que las veamos y las aprovechemos para su bien. Les decía que ese momento que viven es como el de las palomas mensajeras cuando se sueltan desde la distancia y tienen que recorrer largas distancias hasta llegar a su palomar. Todo esto ocurrió de verdad un día antes de la Graduación, cuando el vigilante de seguridad, Pablo, me propuso llevarme unas palomas suyas a mi casa y que las soltara.

            Esa sensación de miedo por si no llegaban no puedo describirla, pero sí decir que fue esa mezcla entre confianza y miedo. Ese momento se me quedó grabado y desde ahí les hable a los 52 jóvenes. Les compartí que hay que saber dónde vamos, que es bueno tener adquirido en el ADN el ser personas buenas que vuelan con un mensaje de paz, que hay que esforzarse para lograr los objetivos que nos proponemos, que hay dificultades durante el camino y no por eso dejamos de volar, que hay otras palomas que siempre están dispuestas a enseñarnos el camino  e incluso a compartirlo. Y así les conté todo lo que mi corazón quería decirles para esa nueva etapa. Y que, a veces, como nos decía la M. Cándida, hay algunos que se quedan por el camino y no llegan, porque se despistan o por otras razones que no dependen de ellos mismos.

            Pidamos por todos ellos, por todos esos jóvenes que inician una nueva etapa, por sus miedos, por su dudas, por esos momentos donde se sienten solos para que descubran que Dios nunca les abandona, que siempre les espera en su palomar.


            

16 mayo 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 317

Carta nº 317      Mayo 1906
“Esto es, hija mía, lo que debemos procurar, para que después de esta vida podamos cantar las eternas alabanzas en el cielo, y allí estemos reunidos para no separarnos jamás”

            Me quedo con la frase “lo que debemos procurar”. Y me quedo con esta primera parte de la perla sin dejar de tener en cuenta que la segunda es tan importante como la primera. El “después” es importante, pero no tiene mucho sentido sin el antes, y en esto entra “lo que debemos procurar”.

            ¿Qué es, M. Cándida, lo que debemos procurar? ¿Qué es lo que debemos hacer? ¿Dónde podemos mirar ese guion? Y muchas más preguntas que le haría sentados en algún rincón de cualquier colegio. ¡Lo que me gustaría poder hacerlo! Son muchos los ratos que hemos hablado de esta forma (perlas y cartas), que en definitiva no es más que un diálogo constructivo, y digo bien, diálogo. Vivimos momentos de incertidumbres educativas (sinceramente como tantos otros en otras épocas), momentos de tensiones provocadas por muchos interesados en incendiar las trincheras de concertados y públicos. Vaya tiempo perdido, vaya idioteces. Hay que defender lo que creemos, hay que reivindicar lo que pensamos, pero que no se nos vaya de la mano con el enfrentamientos entre religiosos y ateos, públicos o concertados, blancos o negros, altos o bajos; no tiene sentido.

            ¿Qué es, M. Cándida, lo que debemos procurar? No es fácil. Pero está escrito y tú lo leíste igual que nosotros lo leemos ahora. Otra cosa es entenderlo y querer seguirlo. Se trata de una buena noticia para todos, que excluye a quienes se sienten privilegiados por el hecho de ser de la familia, que busca cuidar a los más pobres, dando igual el tipo de pobreza que sea, que no aísla a nadie por ninguna razón, que hace que entregar la vida a ese proyecto sólo traiga felicidad. Perdón, que todavía no lo he escrito: es el evangelio.

            Ese evangelio que habla de hoy y de mañana, que nos marca lo que debemos hacer hoy y nos dice que mañana “estaremos todos reunidos para no separarnos jamás”. ¡Qué sencillo entender y qué difícil  hacer! ¡Qué fácil es entender que lo importante es la unidad y qué difícil es ponerla por encima de otros intereses!



            Busquemos la unidad, esa que nace de la fuerza de Pentecostés, esa que hace que lo tuyo sea importante hasta que descubres que no es tan bueno dejar personas por el camino, esa fuerza que anuncia y respeta la libertad de los demás. Y todo esto, repito, es evangelio, es noticia que salva y hace feliz. Y esto es lo que quiero procurar. El “después” es de Dios.


09 mayo 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº316

Carta nº 316     Mayo 1906
“Que Dios me dé paciencia para sufrir por su amor todas las pruebas que se digne enviarme y, si conviene, que me quite el catarro, que ya estaba mejor, pero se me renovó otra vez y está muy fuerte”

            En pleno mes de mayo, en plena primavera… la M. Cándida nos habla de paciencia. Puede parecer una contradicción (primavera-paciencia), pero no es así. Puede ocurrir como le pasó al pequeño caracol:

            “¡Cuantísima paciencia desarrolla el caracol con su casita a cuestas! Aquel pequeño caracol emprendió la ascensión a un cerezo en un desapacible día de finales de primavera. Al verlo, unos gorriones de un árbol cercano estallaron en carcajadas: “¿no sabes que no hay cerezas en esta época del año?” El caracol, sin detenerse, replicó: “no importa, ya las habrá cuando llegue arriba”. Llegara o no el caracol ya las anticipaba en  su imaginación comenzando a subir con suma modestia. La paciencia es la semisuma de un trabajo modesto y de una imaginación potente, es decir, de una mirada positiva y propositiva.

            Cuando las sociedades incitan al triunfo rápido, hay que recordar que la verdadera fuerza procede del interior, del modesto esfuerzo que recorre centímetro a centímetro, y que quien ríe en viernes puede llorar domingo”.

            Lo que pide la M, Cándida es paciencia para poder darle sentido al sufrimiento que supone caminar con Cristo y para Cristo. Como el pequeño caracol que imaginaba lo que le costaría llegar a su meta. La segunda parte de la petición es sencillamente natural. Cuando la leí no puede evitar una sonrisa de complicidad y asentimiento. Una recaía de una catarro es muy molesta, pero me lo quiete, si conviene. Qué bueno. Sencillez y capacidad de expresar con un simple ejemplo lo que hay detrás de una petición vital: paciencia para sufrir POR SU AMOR todo lo que venga. Ese es el objetivo de la M. Cándida como lo eran las cerezas para el caracol.

            Porque la virtud de la paciencia “son como las estalactitas y estalagmitas de la vida, son como un bon sai”


            Y de ella debemos ser testigos, de esta virtud y del evangelio. Y todo esto nos llevará a vivir con alegría, a volver cada día con alegría, a salir de nuestro confort y tranquilidad (Jerusalén) y salir a donde nos llame Dios (Betania) y recibir su bendición  para volver donde debemos estar.



02 mayo 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 315

Carta nº  315    Abril 1906
“Pidan a Dios que nos ilumine a todas las del Consejo para que tengamos acierto y se haga en todo la voluntad del Señor”

            Otra de las casualidades de Dios, de los juegos de fechas y de las coincidencias: ver lo que la M. Cándida pidió ese abril de 1906 y ver la reunión de hace dos fines de semana en Madrid sobre el futuro de las obras educativas.

            Cuenta una historia, también llamada parábola de la lámpara encendida, que dice así:

            “Cuando llegamos a Australia fuimos a visitar a las familias más pobres. Pregunté a un hombre si me dejaba limpiarle la casa, y me dijo: no hace falta. Está bien así. Yo le respondí que estaría mejor si me permitiera limpiarla, así que comencé a limpiar y a lavar sus ropas; luego vi en la habitación una lámpara grande, llena de porquería. Le pregunté: ¿enciende esa bonita lámpara?. ¿Para qué? Nadie en muchos años había venido a visitarme. ¿La encendería si las hermanas comenzaran a visitarle? Sí. Limpié la lámpara y las hermanas comenzaron a visitarle todas las tardes. Dos años después yo me había olvidado completamente del episodio, pero él me mandó un mensaje: dile a mi amiga que la luz que encendió en mi vida brilla aún”

           
            Es un poco de luz en decisiones importantes. Como decía Juan ayer en su evangelio: “que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde”. Algo de eso es la respuesta a la búsqueda de futuro de cada uno de nosotros: ser luz para los demás allí donde estamos, sabiendo para qué estamos. No perdamos el origen de la misión.

            Llevo varias perlas alrededor de la preocupación de la M. Cándida por el momento que está viviendo, donde se siente realmente preocupada sobre la decisiones que debía tomar y que el Consejo debía tomar. Pide acierto, pero sobre todo, y lo repite en muchas ocasiones, pide que se haga la voluntad de Dios. Y como siempre ¿Cuál es la voluntad de Dios en este momento? Abrir los ojos y el corazón a los acontecimientos de hoy, y si tiembla el corazón agarrarnos a la mano de Dios para que nos acompañe y nos cuide en la decisión tomada. Sin miedos, ni corazones acobardados, sino con pasión y corazones confiados.

            Ser madre es un don. Hoy celebramos el día de la madre. Felicidades a todas, que Dios os cuide y os guíe. También a todas esa madres que no tiene hijos biológicos. Muchas felicidades.

               Una sencilla flor, un sencillo detalle.

           

25 abril 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 314

Carta nº  314    Abril 1906
“Pidan mucho por mis intenciones, y de una manera especial en estos días, a fin de que me ilumine Dios nuestro Señor y se haga en todo su santísima voluntad”

Pedir es una virtud que la M, Cándida pone de manifiesto en muchas ocasiones, yo creo que, sobre todo, cuando hay asuntos difíciles e importantes. Ahí es cuando la oración y la petición se hacen presentes. Y además pienso que es un proceso donde se empieza por un proyecto o necesidad, se pasa por un dolor o sufrimiento , continúa con una confianza total en Dios y acaba pidiendo que se haga su voluntad, confiando nuevamente en que Dios sólo quiere lo mejor para nosotros.

Y como buen cajón de sastre, en las peticiones puede caber de todo y nada estorba, pero es curioso ver lo que pide la M. Cándida: luz para que sus intenciones sean lo más de acuerdo al evangelio, para que sus decisiones sean lo mejor para su Congregación, al servicio de la Iglesia en su tarea de educar.

            Pero, ¿a quién pedir cuando necesitamos algo? ¿en quien confiar? ¿quién me puede dar la luz para mis intenciones? Sólo encuentro a  Dios. Dios y su palabra, Dios y su evangelio, Dios y su forma de hacer las cosas, como nos decía Juan ayer: mandamiento nuevo: amar. Y amar sin medida, como hermanos, sin enjuiciar, con paciencia, con misericordia ante los errores, con respeto a la persona como persona; algo así como el lo hizo con el ciego de Jericó, con Judas, con los que le acompañaban en la cruz, con el hijo de la viuda, con la hemorroísa, con el joven rico, con María Magdalena, y con tantos otros ,,, y con nosotros.

Y ¿para qué? , ¿para mi beneficio? ¿para mis intereses? Pues no. Para que se cumpla su voluntad, para que sea su reinado, el que se note por el mundo, como se nos tiene que notar a nosotros que somos cristianos, pues la señal de que somos discípulos suyos no es otra que el amor que nos tengamos unos a otros, no otra cosa, como también nos recordaba Juan ayer.


Y siguen las casualidades de Dios. En esto momentos “pidan por mis intenciones, y de una manera especial en estos dos días (lunes y martes) pidamos por las admisiones del colegio Santa María de la Paz, porque vengan muchos niños a nuestros colegio, pero siempre que se haga en todo su voluntad”

18 abril 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 313

Carta nº 313     Marzo 1906
“Mejor es obedecer que ayunar”

            Esta es la recomendación de la M. Cándida cuando médico y confesor dan sus recetas. Genial. Mejor obedecer que ayunar. Y aunque las dos opciones son buenas,  no hay que dejar de hacer caso a las recomendaciones que cuidan el cuerpo y hacen que el alma se pueda cuidar.

            Mejor es estar dentro del rebaño de Dios que andar vagabundeando por fuera. Y esto es sencillo de entender cuando crees en su palabra, cuando escuchas a Juan cuando dice: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano”.

            ¿Quién tiene palabras más claras como para fiarte de él?

-         Escuchar la voz de Dios, es escuchar a quien te cuida como Padre, es escuchar a quien quiere tu bien, es escuchar …
-         Dios nos conoce a todos por nuestro nombre, Dios nos conoce por dentro y por fuera, nos conoce desde que nacimos, nos conoce al completo, nos conoce …
-         Seguir a Dios es entregar la vida por alguien que merece la pena, es descubrir el camino de la felicidad, es saber de quién te has fiado, es …
-         Nos ofrece la vida eterna, nos ofrece que nuestras vida seguirá, que la resurrección es una realidad nos ofrece …
-         Nunca moriremos para siempre, porque su promesa es auténtica, porque él mismo superó para nosotros la noche de la muerte, porque …
-         Nadie nos arrebatará de su mano, como el niño que se agarra a la mano de su padre o madre y se siente seguro para saltar y superar cualquier obstáculo.

Ese es nuestro Dios, y ese es el Dios de la M. Cándida, porque no hay más que un evangelio y una forma de entenderlo que no es otra que dentro de la Iglesia  a la  que pertenecemos por el bautismo y a la que queremos a pesar de todo. Eso no quita nada a favor de otras formas de pensar, de creer. Al contrario, el rebaño de Dios es abierto y respetuoso con otros.



11 abril 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 312

Carta nº 312    Marzo 1906
“Pidan a Dios mucho para que me ilumine y me dé acierto para que se cumpla en todo su santísima voluntad”

            Qué importante es acertar en las decisiones que cualquier persona tiene que tomar en su vida. Y qué presión y responsabilidad supone, a veces, tomar esa decisión. Hace falta tener unos referentes para que al hacerlo puedas tener la garantía que está bien. En medio de todo este proceso contamos con la ayuda de los que comparten tu misma fe, de los que te quieren como hermanos, y a ellos acudimos para que nos ayuden con su oración. Porque al final del camino de la toma de decisiones sólo está Dios y su evangelio, y este evangelio es la medida exacta para la toma de decisiones. Y quiero hacer la salvedad de que este documento llamada evangelio no caduca, no necesita actualizaciones, está al día y sirve para siempre.

            Pidamos cuando lo necesitemos, quitemos la soberbia de nuestro corazón y nuestra boca. Pero pidamos deseando que se cumpla lo que Dios quiera, aunque no lo lleguemos a comprender.

            Pido por el proceso de admisiones del Colegio y de todos los colegios cuya misión es transmitir la alegría del evangelio a través de la educación y la entrega personal de los talentos que tenemos y el desarrollo de los talentos de nuestros alumnos.

            Pido por todo los enfermos de alma y cuerpo. Que la felicidad del evangelio les alcance y sea el descubrimiento que les haga superar el dolor y la tristeza. Es de los mejores medicamentos, sin contraindicaciones y con efectos inmediatos.

            Pido por las personas que asumen servicios dentro de los colegios, instituciones, asociaciones, etc. Descubrir la naturalidad de los relevos es un don de Dios. Descubrir el origen del servicio en las palabras de Lucas:

“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.
           
            Sigamos trabajando desde la barca en la dirección que Jesús nos indica. Él sabe, él tiene razones para ayudarnos. Buena Pascua.