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23 mayo 2016

Redes sociales y adolescencia: ¿oportunidad o peligro?

Con el siglo XXI plenamente asumido y con las nuevas tecnologías en todo los ámbitos, ignorar que forman parte de la vida de nuestros jóvenes sería poner una venda en los ojos a nuestra realidad social. Las redes sociales son una potente herramienta y un peligro que hay que controlar. Son una ventana al mundo a la que se asoman y lo que se publica se escapa para siempre de control del usuario.
Por ello hay que enseñar a los jóvenes a usarlo con prudencia y dejar que se registren con una edad adecuada. Dos expertos opinan a favor y en contra de la utilización por parte de los adolescentes de estas herramientas.

04 mayo 2016

May Feelings: La mayor locura de amor #mf9


¿Te has sacado el carné de conducir para ir por las redes sociales?

Sí, sí, has leído bien… no es que haya un carné de conducir para ir por las redes sociales pero sí que es cierto que, aunque todos -o la mayoría- estamos familiarizados o, al menos, hemos oído hablar de términos como Facebook, Twitter, Instagram o “me gusta”; nos hemos lanzado a “conducir” por las redes sociales sin ser muchas veces conscientes de las ventajas, riesgos, obligaciones y responsabilidades de nuestra presencia en estas y, por tanto, sin ese “carné de conducir”.  


Y es por eso que he querido comenzar utilizando el símil automovilístico por cuanto, al igual que con las redes sociales, todos estamos familiarizados con términos como conducir, STOP, ceda el paso o acelerar; pero, para coger un coche y conducirlo por la carretera nos exigen pasar un examen teórico y uno práctico para el que debemos estudiar y hacer una serie de clases prácticas con un profesor que nos enseña y nos explica lo que podemos y no podemos hacer y, en muchos casos, cómo podemos hacerlo mejor. Y, no sólo nos lo exigen, sino que todos, en mayor o menor medida, estamos de acuerdo con esa exigencia puesto que somos conscientes de los riesgos que puede suponer coger un coche sin saber conducir.

21 abril 2016

Es normal que nos dejemos influenciar... pero por favor, no sólo por una foto.

Cada vez están más de actualidad los influencers: personas capaces de crear tendencia y captar la atención de miles de personas en las redes gracias a sus fotografías. Popularizan ropa, lugares y hasta comida. Y si hay unos influencers, significa que hay también unos "influenced" (influenciados). Pero, ¿qué influye? ¿Sólo una imagen? ¿La simple apariencia?


#YoFuiAGamarra… ¿Y tú? Comparte un sentimiento en las Redes Sociales

12 abril 2016

iMisión - 5 puntos esenciales y 2 retos de la #iJornada


@iMision20 vuelve a sorprender con un gran encuentro. Primero fue el iCongreso, el curso pasado las distintas iParty locales, y este año la iJornada, cuyo recorrido tuitero se puede encontrar en#iMision16. Dos ponencias, más de 20 talleres de los cuales cada participante realizaba 4 según su interés y formación. Personas de un gran espectro eclesial, diversas pertenencias y motivaciones.
Los balances personales van siendo expresados en la red. Como ya sucede en muchos eventos, se hace casi al hilo de lo que va sucediendo y permite entablar una conversación al mismo tiempo que se escucha al ponente. No sorprende que se subraye el mismo aspecto desde diversas cuentas, lo cual ya es un buen signo de comunicación, de implicación y de diálogo.

06 abril 2016

10 pecados escolares en Redes Sociales

Muchos centros están introduciendo las Redes Sociales como parte de su plan de marketing educativo. En ocasiones de forma un poco kamikaze, dejando al “pobre entendido” de turno como abanderado de estas acciones, o incluso confiando en usuarios de las mismas y no en profesionales del sector.
Aquí os cuento los que a mi parecer y según mi experiencia son los fallos más comunes a la hora de que un centro educativo, aproveche estas herramientas de comunicación, y potencie su plan de marketing educativo.

  1. No tener una estrategia definida en redes.
Preguntas como: ¿En qué redes estar? ¿Para qué? ¿Cómo lo vamos a conseguir? ¿Qué objetivos tenemos?¿Con qué recursos contamos? Hacen que nos apuntemos a todas, a las que se van poniendo de moda, o incluso a las que no tienen nada que ver con nosotros.
Pero lo más grave es la ausencia de un plan. Si somos capaces de realizar una programación didáctica, no mucho más complejo es plantearse unos objetivos, unas acciones y unos indicadores para cada red. (y encontrar las herramientas necesarias)

11 enero 2016

Zygmunt Bauman: “Las redes sociales son una trampa”

Acaba de cumplir 90 años y de enlazar dos vuelos para llegar desde Inglaterra al debate en que participa en Burgos. Está cansado, lo admite nada más empezar la entrevista, pero se expresa con tanta calma como claridad. Se extiende en cada explicación porque detesta dar respuestas simples a cuestiones complejas. Desde que planteó, en 1999, su idea de la “modernidad líquida” —una etapa en la cual todo lo que era sólido se ha licuado, en la cual “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”—, Zygmunt Bauman es una figura de referencia de la sociología. Su denuncia de la desigualdad creciente, su análisis del descrédito de la política o su visión nada idealista de lo que ha traído la revolución digital lo han convertido también en un faro para el movimiento global de los indignados, a pesar de que no duda en señalarles las debilidades.

P. Las redes sociales han cambiado la forma en que la gente protesta, o la exigencia de transparencia. Usted es escéptico sobre ese “activismo de sofá” y subraya que Internet también nos adormece con entretenimiento barato. En vez de un instrumento revolucionario como las ven algunos, ¿las redes son el nuevo opio del pueblo?
R. La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo. El papa Francisco, que es un gran hombre, al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ateísta. Fue una señal: el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.

09 julio 2015

¿Qué significa el tatuaje de punto y coma tan popular en la red?


¿Qué significa el tatuaje de punto y coma tan popular en la red? Es probable que navegando por Internet y las redes sociales, os hayáis topado con fotografías de personas que lucen en su cuello o muñecas un simple tatuaje de punto y coma. No se trata de la última moda emergente, sino de un gesto con un proyecto definido detrás, que ha alcanzado popularidad recientemente, y que nació para transmitir un mensaje muy claro. El tatuaje de punto y coma es el tatuaje de la esperanza y 'SemiColon proyect' ('Proyecto Punto y Coma') es la organización que...

17 junio 2015

¿Qué hacen los jóvenes tantas horas conectados a su móvil?

Hay muchas formas de mirar y leer estadísticas. Comúnmente interesan las grandes mayorías que describen con bastante acierto el panorama. Pero otra, no secundaria, trata de fijarse en la diferencia y, a partir de ahí, encontrar nichos y oportunidades. Cuando leo estadísticas sobre jóvenes e Internet (continuamente salen nuevas referencias) me pregunto fundamentalmente por lo segundo. Ya sabemos que los jóvenes (y adultos) dedican su tiempo mayoritariamente al ocio, a sus relaciones y a buscar información para estar al día. Pero, ¿dónde están las oportunidades?
1. Todos tendremos en el futuro una identidad digital. La cual se va formando a partir de lo que hacemos principalmente en la red, de nuestros intereses, motivaciones, tendencias. Me pregunto si no es posible educar a los jóvenes en esta línea, pero con futuro, pensando en su propia vocación el día de mañana. Yo lo llamaría branding educativo. Lo que he encontrado bajo esta referencia se destina principalmente a empresas educativas. Pero si lo tenemos tan claro, ¿dónde quedan los jóvenes que ya están formando su propio perfil digital-personal? En este proyecto, que no tardará mucho en ver la luz, los jóvenes tendrán como referencia su propio blog, lo harán extensible en las redes sociales e interactuarán cada vez con mayor éxito con otros agentes sociales de su ámbito, según sus propias motivaciones. Todo un itinerario de búsqueda y de desarrollo personal apoyado en el mundo digital, clave desde ya y más en un futuro inmediato.
Por José Fernando Juan

Formas de generar “ruido” en la red y sus consecuencias

La lucha por “lo más sonado” genera ruido doblemente. Unos por aquí, otros por allí, haciendo valer sus #hashtags a conciencia para alcanzar la marca #TrendingTropic, quedando por encima de su enemigo. Personas que aprovechan las circunstancias para significarse en busca de más RT, exacerbando su mensaje, provocando más indignación en los otros y encendiendo las pasiones de los propios. Todo acompañado por impactantes fotos, memes originales, vídeos ridiculizantes, frases sesgadas y pulidas para ofrecer.
Las estrategias son múltiples y bien conocidas, aunque tampoco es tan fácil. Lo principal es el núcleo de personas que, bien coordinadas y sabiendo lo que tienen que hacer, se pongan a ello y contagien a otros. Cuantas más personas, más ruido. Y todos suman y suman y suman…
Lo sucedido hace dos días sobre el caso Zapata, de lo que cabe aprender mucho, es el epicentro de un tsunami que no acaba aquí. El que empezó -mejor, los que empezaron- han abierto una nueva caja de Pandora. ¿Nos quedará esperanza?
Por José Fernando Juan 

08 junio 2015

5 tendencias de la red para 2016

La red está en continuo movimiento. Cada día se crean millones de contenidos nuevos y surgen posibilidades de las que seguir aprendiendo. La misma red, como si se tratara de un organismo cuasi-autónomo, toma buena nota de lo que hacemos, lo analiza y propone. Sin duda alguna, en un futuro muy próximo, la red interactuará con los usuarios de múltiples formas.
El camino hacia 2016 se va preparando, y se puede percibir claramente el auge de un puñado de tendencias que se consolidan y cada vez tienen más impacto. Por ejemplo:
1. Vídeos. La red visual de fotos e imágenes estáticas está dando el relevo a pasos agigantados a la red de los vídeos. Contenidos difundidos ahora a través de pequeños fragmentos en los que cobra un mayor protagonismo nuestra capacidad de comunicar oralmente, que dan personalidad a lo que se propone y que resultan más asequibles y cómodos. Facebook, Twitter, Instagram han preparado este auge, pero han surgido redes en su entorno específicamente dirigidas a lo audiovisual. Por ejemplo, Periscope (dentro de la esfera de Twitter) cuyo crecimiento es sorprendente.
2. Contenidos efímeros y selección de lo mejor. Al mismo tiempo que la nube nos permite un almacenamiento innecesario hace años, nos damos cuenta de que quizá guardar todo, sólo por guardar, no tiene sentido. Sin embargo, el ritmo de producción crece, cada usuario genera y genera, comparte y comparte. La solución, a mi entender, a este problema ha venido de la mano de “lo efímero”, como característica de la red potenciada. No importa que no se guarde todo en nuestros dispositivos para la eternidad, aceptamos que son caducos y pasajeros, como instantes de unas vidas de las que no podemos apoderarnos por completo. Pero paralelamente a este fenómeno, ya muy presente en Twitter o en Facebook, cobran renovado vigor las herramientas de curación de contenidos, que sí nos permiten seleccionar y guardar con orden lo mejor, o lo más importante. Véase, por ejemplo, el gran interés que ha despertado recientemente Flipboard y el gran interés que hay por sus servicios.
Por José Fernando Juan Santos

17 abril 2015

Los católicos crean comunidad en la RED

La etiqueta #iMisionParty ha sido vista más de 16 millones de veces. Es el impacto generado en Internet por los cientos de imisioneros que se reunieron el sábado para celebrar la fiesta presencial de la evangelización digital
Podemos estar más o menos acostumbrados a ver a la jerarquía eclesiástica posando para hacerse un selfie (autofoto) con algún fiel 2.0. Pero que sea el propio obispo el que haga el selfie y lo haga con el ya famoso palo para selfies, sólo puede pasar en un encuentro presencial de misioneros digitales.
La foto en cuestión está hecha en Cartagena, una de las seis sedes españolas donde se ha celebrado la iParty, la fiesta presencial de la evangelización online. Madrid, Valencia, Málaga, Tenerife y Monzón son el resto de lugares que han acogido a los imisioneros.
Cientos de personas se han encontrado el pasado sábado 11 de abril para rezar, hablar, trabajar y formarse sobre la evangelización en Internet. Laicos, religiosos, sacerdotes, obispos (estuvieron presentes los de Monzón, Cartagena, Tenerife y Málaga), solteros, casados, jóvenes, mayores, diocesanos, salesianos, del Opus Dei, neocatecumenales, del Regnun Christi, redentoristas, marianistas, de la Pureza de María…, todos ellos se han desvirtualizado para «poner en común nuestras experiencias», aseguraban desde la plataforma. Y el resultado, además de conseguir que la etiqueta #iMisionParty haya sido vista 16 millones de veces, deja ver ya una comunidad de católicos, de distinta procedencia y carisma, comprometidos en llevar el mensaje de Cristo allí donde hoy habitan millones de personas en todo el mundo: Internet, las redes sociales.
Por José Calderero

10 abril 2015

Y tú, ¿para qué estás en las redes?

Os propongo, sencillamente, apagar por un momento vuestras redes y enfrentarnos juntos a esta pregunta: ¿para qué estás en las redes sociales? Creo que conviene preguntarse de vez en cuando qué hacemos metidos en todo esto de internet, Twitter, Facebook, Instagram, blogs, webs, aplicaciones… Conviene preguntarse porque nos ayuda a resituarnos, rompe rutinas y da la oportunidad de buscar sentido y orientación. Conviene preguntarse porque el ritmo imparable de los últimos años ha incrustado en nuestra vida una realidad hasta entonces desconocida y nos ha abierto nuevos espacios, que sin duda nos ha cambiado y nos hace vivir y convivir de un modo concreto. Conviene preguntarse, en definitiva, para saber dónde estamos y a dónde queremos ir. O, como poco, plantearnos si queremos llegar a algún lado.
Las respuestas que se me ocurren son muchas y muy diversas, abarcando un abanico enorme de fines. Bien pudiera ser que “estemos” por inercia pura y dura, por ser lo que toca en una ley no escrita, porque son los signos de los tiempos y queremos aprovecharlos, porque se ha hecho imprescindible y no tiene pinta de venir a menos, porque nos aburrimos y sirve de diversión fácil y entretenida, por motivos más profesionales y por curriculum, para construir un mundo mejor a través de iniciativas y participar activamente a través de nuestra opinión, por las oportunidades que da en infinitos campos, por debatir y discutir, por conocer lo diferente y distante, por llenar huecos y vacíos personales, por sorpresa, por determinación de “jefes”, porque me dejé seducir por la novedad, porque no puedo parar, porque está casi todo el mundo, por compartir, por descubrir, por estar al día de lo que sucede en el mundo, por una pseudo-obligación de masas que nos ha empujado a vaciar nuestro tiempo de otras cosas a cambio de respuestas inmediatas y mensajes muy efímeros, porque somos frikis en algo y aquí hay espacio para todo, porque queremos convencer a otros con nuestras ideas, porque hemos sido convencidos por el empuje del “es lo que hay”. En definitiva, que “estamos” es un hecho y ahora lo que se ha vuelto un misterio es por qué y para qué. 
Por Juan Fernando Juan

30 marzo 2015

LINCHAMIENTOS VIRTUALES

Alicia Ann Lynch, una joven estadounidense de 22 años, colgó en Twitter una fotografía en donde aparecía disfrazada para una fiesta de Halloween. El disfraz era una simpleza que tendría insondables consecuencias; aparecía en chándal, con la cara y los miembros embadurnados de pintura roja, como si hubiera sangrado profusamente, y un título que muy pronto le granjearía un linchamiento en las redes sociales: “Víctima del maratón de Boston”. El referente de aquel gracejo era la bomba que, en abril de 2013, interrumpió violentamente aquella famosa carrera, causando tres muertos, 282 personas heridas y la huella indeleble de un atentado terrorista en la ciudad. La inconsciencia y el mal gusto de Lynch y la torpeza que entrañaba publicar esa fotografía dispararon el morbo de sus escasos seguidores en Twitter y los retuits de estos consiguieron que en unas horas la joven recibiera miles de insultos y mensajes de una dureza que no admitía ninguna réplica, como este que le envío una víctima del trágico maratón: “Deberías estar avergonzada. Mi madre perdió las dos piernas y yo casi muero”.
El linchamiento virtual pronto ganó consistencia real y la joven tuvo que recluirse en su casa, y unos días más tarde el jefe de la oficina en la que trabajaba, abrumado por la presión de las redes sociales, la despidió. Disfrazarse así no tiene ninguna gracia y publicar la fotografía constituye un gesto deleznable, pero ¿qué hubiera pasado con Alicia Ann Lynch si hubiera hecho la misma broma, con la misma foto, en 1970, antes de la Red? La foto la habrían visto solo sus amigos y su jefe difícilmente la hubiera despedido por esa broma de mal gusto pero de alcance exclusivamente doméstico. El caso es interesante porque evidencia cómo las redes sociales magnifican episodios que, sin esa difusión masiva, hubieran sido mucho menos importantes.
Por Jordi Soler