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10 julio 2016

“Sin escucha no hay aprendizaje”. Pautas para conectar con los estudiantes, por Andrea Giráldez

Todavía recuerdo aquel día en el que, al volver del colegio, pregunté a una de mis hijas, que por entonces tenía 8 años: ¿qué has aprendido hoy? Cuando respondió “nada”pensé que era la típica respuesta evasiva de quien no quiere hablar en ese momento, pero para mi sorpresa continuó: “estuve desconectada”. ¿Desconectada? Y ahí vino la explicación:“Sí, te sientas recta, mirando a la profesora, sonríes, de vez en cuando asientes con la cabeza… y sigues pensando en tus cosas”. Claro que sabía que estas cosas pasaban (y muy frecuentemente) en clase, pero ese día el impacto fue tan grande que desde entonces no he dejado de investigar y trabajar en este tema.

Es fácil que pasen desapercibidos, porque no interrumpen, no molestan, generalmente aprueban e incluso sacan buenas notas; sin embargo, ¿tiene sentido condenarles a pasar tantas horas muertas e improductivas en el aula? ¿Nuestro fin último no es que todos los estudiantes aprendan? Si es así, deberíamos considerarlo, porque como decía Nadine Dolbyen un artículo publicado en 2012: “Cuando nadie escucha, nadie aprende”. Puede que parezca una obviedad, pero ¿cuántos de nosotros hacemos algo, deliberadamente, para asegurarnos de que los estudiantes están escuchando y no simplemente oyendo lo que decimos como un murmullo de fondo?  ¿Deberíamos hacer algo? Y si es así, ¿qué podríamos hacer?

29 diciembre 2014

JEFE, ESCÚCHAME

No sabemos muy bien cómo, pero el hecho es que ahí estamos: metidos en un estilo de vida digamos complicadito: excesivas tensiones, mucha presión, demasiados frentes abiertos, innumerables fuegos que apagar, constantes tomas de decisiones, falta de tiempo, prisas, sobrecarga de estímulos que nos distraen de lo importante…
Así que no es extraño que en el estrépito de nuestra vida cotidiana, escuchar poco y mal se haya convertido en una epidemia. Una investigación del Departamento de Trabajo de EE.UU. indica que el 22% del tiempo que empleamos en el trabajo es para leer y escribir, el 23% para hablar pero solo el 5% lo empleamos en escuchar. 

El trabajo y la habilidad de escuchar
La escucha deficiente aparece en innumerables contextos profesionales, incluso en aquellos en los que, como el de la consulta médica, parece a todas luces imprescindible. Según los estudios de Beckman y Frankel, cuando los pacientes acuden a la consulta clínica, piensan en un promedio de cuatro preguntas, pero solo acaban formulando una o dos de ellas porque en seguida el médico les interrumpe. La primera interrupción tiene lugar, por término medio, ¡a los dieciocho segundos! Aún más: estos autores comprobaron que, en algunos casos, la primera interrupción del médico surgió a los cinco segundos y que solo el 20% de los pacientes pudo completar el relato de sus síntomas.
Por Arturo Merayo

16 octubre 2014

APRENDER a ESCUCHAR


Escuchar es uno de los artes más difíciles que conozco. Aprender a escuchar bien exige paciencia y práctica; es como leer y escribir: no se improvisa, se aprende a lo largo del tiempo. Es un hábito que se cuida y desarrolla, una técnica que se pule y perfecciona. Escuchar requiere liberar tiempos y crear hábitos: tiempos para desentrañar significados y desmontar prejuicios; hábitos para hacer silencio y reflexionar sobre lo escuchado.
En una ocasión le escuché decir a un educador: “lo más difícil no es aprender algo nuevo, sino desaprender algo antiguo.” Al escuchar le sucede algo similar: lo difícil no es oír, sino vaciarse lo suficiente para que la palabra escuchada entre, resuene y permanezca. Escuchar es un arte que implica todos los sentidos, no sólo los oídos: pide atención a palabras, gestos, reacciones, omisiones y silencios. Pide saber interpretar y leer entre líneas; pide meditar y digerir lo visto y oído. 
Por JM. Rodríguez Olaizola sj

29 septiembre 2014

El ARTE de SABER ESCUCHAR

El planteamiento que realiza del tema Francesc Torralba no se aleja de los elementos esenciales que podemos encontrar en otros enfoques. Sin embargo, tanto su estilo, su forma de plantear los argumentos; como su perspectiva, resultan sugerentes y acentúan aspectos sobre los que merece la pena reflexionar.
Así, por ejemplo, comienza subrayando la diferencia entre escuchar y oír: "Escuchar es un acto consciente, voluntario, que tiene como propósito comprender al otro. En esencia, es un acto libre. (...) Oír es un acto involuntario". Oímos aunque no queramos, el sonido entra por nuestros oídos. Sin embargo, "la escucha no es jamás un acto caprichoso ni resignado. Es la respuesta a una búsqueda. No escuchamos por casualidad. Escuchamos porque, previamente, hemos deseado escuchar".
Otras ideas importantes que nos plantea para entender el significado profundo de la escucha son:
- "Escuchar (auscultare, en latín) es, según la etimología de la palabra, oír con delicadeza y atención".
- "Es atender y entender las razones del otro, sin alterarlas ni manipularlas".
- "Cuando escuchamos con profundidad, intentamos comprender las razones del otro, el hilo conductor que atraviesa su razonamiento. Naturalmente, esto no significa compartirlo, pero sí implica esforzarse para comprender por qué dice lo que dice.
"Escuchar es buscar la verdad del otro, tenerla en cuenta".
Por Enrique Sacanell

15 noviembre 2013

Día de la Escucha, 15 de Noviembre: Si nos ayudamos podemos. Escuchar a las víctimas de la crisis.

El 15 de noviembre el Teléfono de la Esperanza celebra el Día de la Escucha, una jornada de sensibilización que pretende popularizar la escucha como un bien necesario en la sociedad para servir de base a la auténtica comunicación, basada en el respeto y el diálogo entre unos y otros.

Esta iniciativa se puso en marcha hace varios años, dedicando cada celebración a la "escucha" de un determinado colectivo.

Con ello, se pretende hacer una llamada de atención a los ciudadanos para que sean conscientes de que muchas personas de nuestro entorno se sienten solas y aisladas, y tienen una gran necesidad de ser escuchadas.

De hecho, las estadísticas de las que disponemos en el Teléfono de la Esperanza ponen de manifiesto que cada vez es mayor el número de personas que experimentan un sentimiento de falta de una auténtica comunicación.

En la entidad disponemos de abundante material relacionado con la importancia de la escucha. Uno de los informes más interesantes es "La necesidad de la escucha", un documento que contiene datos estadísticos, causas que motivan una atención deficiente y pautas para mejorar la escucha.

Cada año dedicamos este día a un colectivo. Este año 2013 está dedicado a las personas que sufren la actual crisis. Nuestro lema "Juntos podemos".