Inés Sánchez, Marta Zaballos y Pilar Segovia nos comparten su experiencia vivida durante el mes de Julio en el Valle de Elías Piña y sus comunidades.
“Este año decidimos pasar un verano diferente. Con nervios y algo de miedo pero sobre todo con mucha emoción y muchas ganas, comenzamos hace más de un mes un viaje desde España hasta República Dominicana. No sabíamos lo que nos íbamos a encontrar y las 3 coincidimos en que esta experiencia ha superado con creces nuestras expectativas.
Desde el primer día los niños te ponen la tarea muy fácil. Todos tienen muchas ganas de aprender, te cogen cariño, y quieren jugar y reírse todo el tiempo. Nos dividíamos a los niños en 3 grupos, así que cada una de nosotras tiene una vivencia distinta y anécdotas que hemos compartido.
Una vez más, la solidaridad inunda las aulas de nuestro colegio. El alumnado del colegio Stella Maris está participando activamente en la campaña de recogida de lápices, gomas y sacapuntas promovida por FASFI con el objetivo de hacerlos llegar este verano a los niños del colegio del Valle de Elías Piña, en República Dominicana. Todos quieren poner su granito de arena para que estos niños puedan realizar el próximo curso sus tareas con un material de calidad que les facilite el acceso a una educación básica. Entre todos podemos conseguirlo.
Algo
tan básico como nos puede parecer tener un lápiz, un sacapuntas o una
goma, a los niños y niñas del Valle de Elías Piña les resulta complicado
tenerlo. La falta de recursos económicos, el difícil acceso a una tienda donde poder adquirirlos, la mala calidad de los materiales… en muchas ocasiones dificulta
que éstos niños y niñas puedan tener su material escolar, realizar sus
tareas en el colegio o que no puedan hacerlas en sus casas, aún
poniendo la misma ilusión desde que se abrió de nuevo la Escuela después de estar 13 años cerrada y sin poder acceder a una educación básica.
Es por esto que queremos hacer una campaña de recogida de lápices HB2 y sacapuntas metálicos, nuevos o en buen estado, que es lo que más necesitan, y poder llevarlos este verano para que el curso próximo puedan empezar con un material de mejor calidad y que llegue a todos y todas.
Ponte
en contacto con la persona coordinadora de Acción Evangelizadora de tu
Colegio o con la SEDE de FASFI para ver ¡¡ cómo recoger cuántos más
lápices y sacapuntas mejor!!
Jornada intensa cuando se vive desde dentro, con el corazón abierto y disponible a lo desconocido que viene. Los voluntarios de FASFI que estarán este verano en República Dominicana y en Mozambique se encontraron hoy en la Inter (Madrid) para seguir preparando el corazón. Pepita Soler, la gerente de FASFI, la comisión de voluntariado, Enaceyla Cárdenas, consejera general y responsable de Acción Social, otros voluntarios y algunas Hijas de Jesús quisieron iluminar este momento tan importante en la vivencia de 11 voluntarios que entregarán sus vidas en estos países.
Olga Barroso, Almudena y Marta fueron situando poco a poco hasta desembocar en lo concreto del viaje. Concretamente Almudena les ayudó a llenar su maleta de alegría, de entrega, de servicio, de prudencia, de respeto... que el viaje ya ha comenzado en el momento de la decisión y que ahora es importante prepararse por dentro. Su corazón es grande pero va a volver muchísimo más grande.
En el envío, tras una hermosa oración la comisión de voluntariado entregó a cada uno una huella y el carné de voluntario de FASFI.
Hace poco tuve la oportunidad de visitar el impactante museo del apartheid en Johannesburgo, en el que se expone de manera muy visual la opresión y vulneración de derechos que sufrió la población negra en Suráfrica durante el régimen del apartheid. Recordé especialmente a la población dominicana de ascendencia extranjera (haitiana), a la que, en septiembre de 2013, el Tribunal Constitucional de República Dominicana despojó retroactivamente de su nacionalidad mediante la sentencia 163 ...
A unos 20 pasos del paritorio del Hospital Regional Docente Doctor Alejandro Cabral, en San Juan de la Maguana —en el oeste de la República Dominicana—, hay una oficina censal donde teóricamente se deben inscribir todos los recién nacidos para adquirir su cédula de identidad. Es un trámite aparentemente sencillo que no dura más de cinco o diez minutos. Pero el 60% de los bebés abandonan este recinto sin ser registrados. Y una vez que salen por sus puertas, no siempre vuelven a entrar a completar la burocracia. Uno de cada cinco niños del país caribeño no existe. Su nombre no figura en ningún lado, el servicio de salud no los reconoce —aunque les atiende— y el Estado tampoco los puede reclamar a sus padres si no van a la escuela, porque en ningún lugar están inscritos; el colegio les admite, pero no pueden graduarse porque oficialmente nunca nacieron.
Yomaris Tolentino FI e Isabel Pomares FI son dos de las Hijas de Jesús que están enviadas a Elias Piña a entregar sus vidas con los dominico-haitianos. Allí acuden todos los veranos voluntarios españoles que con su esfuerzo y generosidad, ayudan y hacen camino junto a estos niños.
El martes se dirigían, acompañando a 50
personas desde El Valle hasta San Juan de la Maguana para realizar los
trámites de inscripción en el registro oficial. Para ello alquilaron dos
autocares. En cada grupo iba una de ellas. A pesar de llevar toda la
documentación requerida y en regla, los militares pararon las dos
guaguas y deportaron a los menores y
familiares a Haití. Las Hermanas decidieron seguir acompañando a estos
dos grupos, siendo un claro y firme ejemplo de compromiso hacia las
personas más necesitadas e invisibilizadas. En
Haití permanecieron el día y la noche, consiguiendo refugio a través de
la Compañía de Jesús, ya que los militares los dejaron en medio de un
campo en tierra haitiana.
Al día siguiente pudieron volver, solucionar los trámites y registrar a las personas a las que acompañaban. La
realidad en El Valle de Elías Piña se caracteriza por el alto índice de
uniones mixtas entre dominicanos/as y haitianos/as, cuyos descendientes
han nacido en territorio dominicano.
Niňas
deportadas por la Dirección General de Migración por la Frontera de
Elías Piňa en el momento que sus padres se dirigen a cumplir con el
proceso de documentación establecido por la Ley 169.
Para quienes hemos vivido con estas personas nuestro corazó se encuentran allí, con ellas, donde la tierra es roja, la miseria abundante pero mucho progreso poco a poco. Gracias a las Hijas de Jesús, a la Iglesia.
Mañana 25 de octubre se celebrará en el Aula de la Naturaleza “Josefa Mancebo”, en Cerralba (Pizarra-Málaga), el III Almuerzo Solidario organizado
por la Delegación de FASFI en Andalucía.
Los fondos recaudados se destinarán al proyecto IV Operativo Médico en el Hospital “Rosa Duarte”, en Elías Piña (República Dominicana), consistente en el acercamiento de los recursos sanitarios a la población de mujeres desfavorecidas del entorno,
ya que no gozan de ningún tipo de asistencia sanitaria gratuita y, al
no disponer de medios económicos, no pueden acceder a la asistencia
médica que necesitan.
Maria
Luisa. Vive en Elías Piña, en la frontera de República Dominicana y
Haití, el lugar donde la tierra es roja. Su risa, su expresión, su
recuerdo mueve mis entrañas para seguir confiando en que mi #compañerodecamino
siempre está. María Luisa no sabe lo que es el Facebook, le cuesta
saberse las horas y no entiende del todo los conceptos detrás y delante.
Pero sabe de la alegría, de la confianza.
María Luisa, con Emilio y tantos otros, nos enseñan el lenguaje más
universal: el del amor. Al cruzar su mirada y la mía ya nada puede ser
igual. Un regalo del #compañerodecamino en medio de la pobreza. Su
sonrisa es #vidadeverdad para mi. Crucemos nuestras miradas, dejémonos afectar y seremos más humanos.
Casi todas las Hijas de Jesús que viven en República Dominicana han sufrido y están sufriendo todavía el virus de la chikungunya. Aquí podéis leer este reportaje de Pablo Linde en El País. Como dice Marta Martín, voluntaria seis meses en RD: "¿Esto no sale en las noticias, no? Cuando llegue a Europa, (si llega) entonces nos preocuparemos..."
Su nombre puede sonar chistoso, pero no tiene ninguna gracia. La palabra chikungunya proviene de una lengua tanzana, país de origen de la enfermedad; significa hombre doblado
y deja literalmente así a quienes contraen este virus transmitido por
los mismos mosquitos que contagian el dengue. Se está expandiendo con
rapidez por el continente americano desde donde brotó hace casi un año:
el Caribe. En el país más afectado, la República Dominicana, el pico de
la epidemia pasó hace unos meses. Allí, cualquiera de las decenas de
personas consultadas para este reportaje la ha pasado (la mayoría de los
preguntados) o tiene numerosos de familiares directos y amigos cercanos
que la padecieron.
Hace ya un año, el 25 de septiembre de 2013, unas 250.000
personas amanecían siendo ciudadanas de la República Dominicana y
terminaban el día sin saber qué nacionalidad les correspondía.
En ese momento entraba en vigor la sentencia 168-13 del Tribunal
Constitucional en ese país que denegaba la nacionalidad a una mujer,
Juliana Deguis, dominicana de nacimiento e hija de padres haitianos. Lo
sorprendente es que, como ella, miles de personas de ascendencia
haitiana pasaban en ese momento a convertirse en apátridas, ya que la
sentencia se aplicaba con carácter retroactivo a todas las personas
nacidas en el país de padres extranjeros desde 1929.