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04 septiembre 2016

El Papa Francisco: Santa Teresa de Calcuta «defendía la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y la descartada»


Apenas media hora después de pronunciar la fórmula de canonización de Santa Teresa de Calcuta, el Papa Francisco la ha presentado al mundo como «dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada».
En una mañana de domingo hermosa y soleada, la multitudinaria misa en la Plaza de San Pedro ha reunido a peregrinos de todo el mundo, especialmente voluntarios en actividades de ayuda a los pobres, enfermos y refugiados.

"Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido", #MadreTeresa


02 septiembre 2016

Misioneras de la Caridad: la primacía del amor - en @Revista_VN

Las hermanas no dan entrevistas, porque su manera de darse a conocer es con sus obras, pero dejan que todo el que esté dispuesto comparta con ellas el trabajo y la atención a los necesitados. La bondad de la madre Teresa se refleja en la delicadeza y el amor con el que las Misioneras de la Caridad cuidan a los más desfavorecidos en lugares tan dispares como Roma, Adén (Yemen) o Zurich. Varían las calles, el contexto, pero lo que permanece inalterable es el amor: para ellas no importa dónde se esté, lo que prima, lo que primerea, es el otro, el hermano y especialmente si está en situación de precariedad.

Todos los días, en una esquina a pocos metros de la plaza de San Pedro se forma una larga cola de gente. Quizás se podría pensar que hacen fila para visitar la Basílica o incluso los Museos Vaticanos, pero no. No son turistas, aunque muchos son extranjeros. Esperan con más o menos paciencia para entrar al comedor del Dono Di María, la casa de las Misioneras de la Caridad en el Vaticano. Un regalo, una presencia, un recuerdo de que Jesús está entre los más necesitados y que san Juan Pablo II quiso tener cerca. Por eso pidió a la madre Teresa en 1988 que cambiara las periferias por el corazón de la cristiandad.

Teresa de Calcuta - por José Ramón Amor Pan

Ojalá hubiera más personas como esta excepcional mujer. Al mundo le iría mucho mejor. Menuda, frágil, aparentemente insignificante; y, sin embargo, qué gran legado ha dejado a la humanidad. Empezó su gran siembra en un contexto muy difícil para una mujer, y más si esta es occidental: la India. Pero ya en 1980 el Gobierno le concedió el Bharat Ratna, el premio más importante a un civil en dicho país. Un año antes había recibido el Premio Nobel de la Paz. Y es que Teresa de Calcuta concitó en su humilde persona el cariño, el respeto y la admiración de todos. ¿El secreto? El cuidado amoroso que derrochaba a manos llenas hacia los más frágiles y pobres de este mundo.

29 agosto 2016

La santa de la oscuridad

Brian Kolodiejchuk, canadiense miembro de los Misioneros de la Caridad, fue el postulador oficial de la causa de canonización de Teresa de Calcuta, que será declarada santa el próximo 4 de septiembre. Fue el editor de “Ven, sé mi luz”, una colección de cartas y notas personales que se publicó en 2007, en donde se reveló la lucha de Madre Teresa con décadas de oscuridad interior. En esta entrevista con James Martin SJ, Kolodiejchuk habla de las primeras experiencias místicas y de sus batallas con la “noche oscura”.
 Padre Brian, enhorabuena por la canonización de la Madre Teresa. Me gustaría hablar con Usted acerca de su “noche oscura”. ¿Puede decirnos cómo vieron la luz, en primer lugar?
Gracias a Dios, los jesuitas tuvieron la previsión de salvar esos documentos. Vienen sobre todo del P. Celeste van Exem, su director espiritual en Calcuta durante los años de la inspiración y los siguientes. Además el arzobispo de Calcuta, Périer, que también era jesuita y luego los jesuitas que vinieron más tarde: el P. Lawrence Pichachy, más tarde cardenal, y luego el P. Joseph Neuner.
Ellos salvaron los documentos. No eran conscientes de que estaban ahí hasta que comenzó el trabajo de recolectar los documentos, antes incluso de que el proceso formal empezase. Cuando comprobamos los archivos de los jesuitas en Calcuta y en la casa arzobispal de Calcuta, aparecieron las cartas.