25 marzo 2015

La SEMANA SANTA ANDALUZA y el BARROCO

En Literatura estudiamos el movimiento Barroco, que también se da en las otras artes: arquitectura, escultura, pintura, música… Un movimiento artístico del siglo XVII. Recordamos sus características formales: metáforas, alegorías, contrastes, exuberancia, recargamiento, efectos sensoriales, figuras voluptuosas, retorcidas, claroscuros, movimiento, dinamismo… Y si entramos en el fondo de este movimiento, en lo que se vive y se piensa, en lo que expresan los artistas, como voz de sus contemporáneos, nos encontramos con sentimientos contradictorios, intensos, a veces, violentos: angustia y desesperación, amor apasionado e impetuoso, dolor desgarrado… 
El Barroco es expresión propia del pueblo andaluz, De nosotros, los andaluces, se dice que tenemos “alma barroca”, hay especialistas que dicen que los andaluces somos barrocos antes de que existiera el barroco y lo seguimos siendo después, porque somos sensoriales, expresivos, apasionados, dinámicos, creativos, ¡artistas! Desde esta perspectiva se entiende que la religiosidad popular andaluza cuaje en los siglos XVI (segunda mitad) y XVII. Una religiosidad que se hace cada vez más colorista y demostrativa, que cada vez se visualiza más (se dice que las procesiones son una catequesis visual), se teatraliza más; lo espiritual y lo sensorial se mezclan, dándose una exaltación de los sentimientos fuertes como el dolor o la crueldad, la muerte, lo místico y celestial. 
Por Pilar Linde FI

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