Día festivo (sin lluvia) en Madrid, tarde de paseo y parques infantiles.
Varios niños juegan a perseguirse, se tiran del tobogán y trepan por
las cuerdas. Por encima del bullicio general sobresalen dos voces y no
por sus gritos -gritan todos- sino por el tono y por lo que dicen.
"¡Estás castigada, estoy harto!", dicen a dúo una niña de cuatro años y
otro de tres mientras se pasean por todo el recinto infantil con gesto
enfadado. Y lo repiten una y otra vez "¡Estás castigada, estoy harto!",
cada vez más alto, primero sin un blanco concreto y luego apuntando
directamente a una niña que les mira compungida hasta que el padre viene
en su 'auxilio' y la aleja en brazos de allí.

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