28 abril 2010

CON ANTOÑITA... DESDE SALAMANCA

Vivir en Salamanca es una suerte y un privilegio… Recordando el salto a la VIDA de Antoñita se reunieron ayer 37 Hijas de Jesús de las cuatro comunidades, rezaron juntas y compartieron algo de nuestra vida, que tiene mucho que ver con nuestros deseos y con los sentimientos que en este momento bullen en nuestro corazón. Así nos lo cuentan ellas mismas.
El lema de la canonización empieza ya a ser algo más que importante en nuestra vida. Antoñita lo vivió en sus pocos años… Al compartir, llegábamos a la conclusión de que nos une Jesús a través de la vocación a la que hemos sido llamadas y que pertenecemos a un Cuerpo que está en continua disponibilidad al Espíritu.
Por eso, nos alegramos al reconocer que nos necesitamos mutuamente: las de más edad necesitan los sueños de las más jóvenes y éstas, necesitan también las búsquedas y las experiencias de la mayoría de las que estábamos allí.
Resonando también la alegría de este tiempo pascual, ha sido una tarde llena del colorido de la primavera que favorecía el “equilibrio vital”… Tomamos juntas un refresco y unas pastas, todo muy sencillo queriendo recordar las actitudes que envolvían la vida de la M. Cándida y Antoñita, que habían pisado este mismo suelo…

Quedó latiendo en nosotras del salmo que rezamos juntas:
“Pon en ascuas nuestro corazón;
con tu pan y con tu vino
nos será más fácil andar el camino cada amanecer
para gritar que es verdad
que estás en medio de nosotras, Resucitado”

Comunidades de Salamanca

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