Desde que fue elegido, en marzo de 2013, el papa Francisco
ha tenido su sitio casi cada día en los medios de comunicación de todo
el mundo. "Desde que salió al balcón del Vaticano, hizo gestos que ya
mostraron que su papado iba a ser distinto. Y a la gente le gustó",
asegura la teóloga Isabel Gómez Acebo, una de las fundadoras de la
Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica. Confiesa
que le gusta mucho este papa aunque no le ve feminista, "es el único
defecto que tiene. Habla de la mujer como madre".
La teóloga cree que algunos de los cambios que está impulsado, como los que ya ha realizado en las finanzas vaticanas o la distinta forma de tratar los casos de pederastia,
son irreversibles, pero otros no: "Los liturgos más conservadores creen
que Francisco ha restado misterio al papado, que es un párroco de
pueblo que no sabe de teología. Al ser humano", dice, "por muy santo que
sea, le gustan el brillo y el poder" y cree que puede los cardenales
pueden cambiar el rumbo en el próximo cónclave para intentar recuperar
parte de las prerrogativas que este pontífice les ha quitado.
Por Belén Ayala

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