Cerca de la frontera de Líbano y Siria, dos religiosas forman parte
del personal del centro de servicio a refugiados que trabaja para dar
alivio –y esperanza– a miles que han huido del conflicto armado de
Siria.
La hermana Micheline Lattouf , una Hermana del Buen Pastor, dijo a ACI Prensa desde Beirut (Líbano) que “mantengo mi esperanza en la oración”.
“Busco cómo ayudar a los niños, cómo ayudar a las familias”, dijo, llamando a los refugiados “víctimas en su propio país”.
Sor Micheline es directora del Centro Social y Comunitario del Buen
Pastor, en Deir-al-Ahmar, un poblado cristiano en el Valle Bekaa, al
norte de Líbano.
Ella y otra Hermana del Buen Pastor son parte de la media docena de
personas que ayudan tanto a libaneses y a los 8 mil a 9 mil sirios
refugiados que están entre los millones de desplazados, desde que
comenzó el conflicto en Siria, en 2011.

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