10 noviembre 2014

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 249

Carta nº 249      Octubre 1902
“… gracias a Dios, nuestro asunto está terminado felizmente y está en nuestro poder el deseado Decreto. ¡Cuánto nos quiere Dios!”

            Después de la tormenta siempre llega la calma. Después de las nubes siempre sale el sol. Y así surgieron las cosas por Roma. Después de tantos días y tantos contratiempos consiguieron el ansiado Decreto. Una nueva Congregación para atender a tantos alumnos que después de tantos años se beneficiarán de ese carisma.

            Siempre es bueno dar gracias a Dios y sentirse querido por Él.

            Hoy necesitamos razones para caminar. Mejor, necesitamos un para qué. Hay muchos caminando sin saber su para qué, su fin, su razón. Quizá esa es la clave interna de la M, Cándida, su motor, su vida. Y esa debería ser nuestra pregunta: para qué vivo, camino, respiro. Para qué. Cuáles son mis razones para bajar del ciruelo.

            Quien tiene un para qué vivir es capaz de soportar cualquier como (Nietzsche).

            ¿Para quién son mis pasos?


           

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