Casi todos los niños están escolarizados en España a los tres años, una edad a la que empiezan a aprender a leer y escribir, mucho antes que en países como Finlandia, donde se comienza a los siete.
A pesar de ello, y de que aquí hay más deberes y extraescolares que en la media de la OCDE, los resultados académicos son peores. Con más tareas a los críos les rinde mucho menos. Catherine L'Ecuyer
sostiene que parte del problema es que los padres de ahora saturan a
sus hijos desde que son bebés con aplicaciones para tabletas, idiomas y
todo tipo de actividades que les apartan del juego, la naturaleza y el
silencio.
Todo ello les causa una «sobrestimulación» que atrofia su capacidad
de interesarse por el mundo y les predispone a la apatía y al fracaso
escolar. Esta investigadora canadiense sobre educación infantil, que
vive en Barcelona, sacó el jueves la novena edición de su libro Educar en el asombro (Plataforma).
Por Olga R. Sanmartín

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