Al nuevo arzobispo de Madrid,
Carlos Osoro, le gustan las distancias cortas. Será por eso que desde
su elección como obispo de Orense en 1997 recorre una media de 200
kilómetros al día para ver a su gente. «Nada le obliga más que un rostro
humano», aseguran quienes le conocen. Maestro antes que cura, formador
de seminario antes que obispo, Osoro es un hombre sencillo que «solo gasta el despacho por las noches».
A pocos días de tomar posesión de la Archidiócesis, el libro «Carlos Osoro, el peregrino» (Esfera de los Libros) recoge este y otros muchos aspectos de la vida cotidiana y pastoral de este
Por Laura Daniele

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