06 octubre 2014

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 244

Carta nº 244      Septiembre 1902
“… siempre me tiene presente en sus…. oraciones. Yo también pido por usted”

            Así es como la M. Cándida construye. Acción y oración. Apoyando, moviéndose, y pidiendo por lo realizado y por las personas y creo que además necesitando que esas oraciones hagan siempre el camino de ida y vuelta con parada siempre en Dios en quien confía toda su persona y su obra.

            Agradecer, decir a alguien que es un acto de hermandad que te tenga presente en su vida, en lo más íntimo de su vida, en sus oraciones, es un gesto de alguien bueno, que además tiene la suerte de poder compartirlo sabiendo que quien lo escucha o lo lee, lo entiende perfectamente.

            Y además de todo lo anterior, es un gesto de confianza plena, como la que puso el dueño de la viña en sus jornaleros. Lo que ocurre es que a veces esa confianza recibe el fruto que recibió el dueño de la viña por parte de sus jornaleros. Y es verdad. Pero creo que también existen otro tipo de jornaleros. Aquellos que saben lo que recibieron, lo trabajan como pueden, y la agradecen. Y en ese tipo de jornaleros creo que está, y está para que nos fijemos, la M. Cándida. Y si alguna vez nuestro barco intenta desviarse para el pensamiento de aquellos que quisieron apropiarse de lo que no era suyo, espero que tengamos la frescura de mente como para levantar los ojos y ver los faros que está continuamente alumbrando. Y así no perdamos el rumbo.

            Hoy es un buen día para tener presente a todas las personas que queremos o incluso a aquellas que nos han hecho daño en nuestras oraciones, o si no tenemos costumbre para iniciarnos en esta actividad que proporciona buenos resultados sin necesidad de ir al gimnasio, ni machacarte.

            Yo estoy convencido que, gracias a las oraciones de muchas personas, soy lo que soy. A pesar de todos los mis defectos, errores,… Soy lo que soy porque alguien en alguna ocasión pidió por mí e hizo que rectificara el rumbo o que no fuera por donde no debía. Y por si alguien piensa o quiere que le demuestre esto, simplemente le digo que no, que no necesito demostrar algo que es real, que lo he vivido.


            Creo en la fuerza de la oración. Puede cambiar el mundo. Quizá sea otra forma de entender una revolución.

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