Organizar cumpleaños, comprobar qué deberes tienen que llevar a los
niños, acordar, en el caso de los más mayores, si pueden llegar a casa
un poco más tarde... Estos son sólo algunos de los usos prácticos, que
llevan sobre todo a las madres, a crear grupos de Whatsapp para tener
contacto con todas las familias de la clase de sus hijos o del equipo de
baloncesto. Pero en algunas ocasiones, estos grupos son también
escenario de discusiones de pareja, peleas entre familias o aquelarres
contra el profesor o la entrenadora de turno.
Hasta el punto de que, cada vez más escuelas, incluyen en sus charlas de inicio de curso recomendaciones para que los padres hagan un buen uso de esta herramienta.
Es el caso de la Escuela Pía Sant Antoni de Barcelona, que aprovecha
las reuniones pedagógicas que hacen con los padres a principio de curso
para pedirles que sean respetuosos en sus comentarios y, sobre todo, que
no utilicen el WhatsApp para asegurarse de que sus hijos no se olvidan
de los deberes. El director Ramón Verínguez constata que "a menudo,
los padres queremos ayudar tanto a nuestros hijos, que nos dejamos
crecer ni hacerse autónomos. Si un día el niño no trae los deberes,
puede ser bueno que la profesora le pregunte qué ha pasado y le recuerde
que tiene que ser responsable de sus tareas. En cambio, si siempre
solucionamos esto los padres, no los estamos ayudando a crecer". Las
madres y los padres, insiste Verínguez "no podemos hacer de agenda de
nuestros hijos. Ellos tienen que apuntarse los deberes y el material que
va a necesitar y asumir esa responsabilidad".
Por Soledad Domínguez

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