03 abril 2014

El día después..., y los siguientes

Por Miguel Ángel Ruano Sánchez
2 de abril de 1869
El día después…,  y los siguientes

La vida sigue, sigue la monotonía, sigue lo cotidiano, pero todo ha empezado a ser distinto.
¿Cómo quedó impreso en tu corazón,  la mirada de aquella FAMILIA del Rosarillo?
 La vida sigue Juana Josefa,  llevas dentro del alma una luz especial, El día siguiente sigue igual, pero ya todo ha cambiado Ayer fue el sí, obediente y a la vez disponible. Ayer fue acogida, iluminación, ahora viene dejarse llevar, cueste lo que cueste para “encarnar” el proyecto querido por Dios. Todo sigue igual, el aire, el cielo, los trabajos, los saludos, los pobres, todo sigue igual,  pero ya la vida te lleva por otros derroteros.
En la soledad de tu habitación, en la oración, en los encuentros con el Señor hecho “pan partido”, en esos momentos vuelves con el corazón  acoger lo experimentado junto a la familia, junto a Jesús de quien te sientes hija,  bajo la mirada especial de su Madre.
Es ahí donde vas haciendo la “determinación” que pueda hacer visible el plan de Dios, en lo cotidiano, en las realidades pequeñas, en los días rutinarios es donde vas dejándote llevar, confiando sin poner resistencia.
El día después, los días siguientes, los años que seguirán te vas dejando hacer, te van llevando, así es Dios, así es entrar en su dinámica. Dejarse hacer, confiando que en lo cotidiano se va haciendo realidad la Historia de Salvación. La determinación de la Trinidad de “Hacer Redención,  del género humano” y contar con personas como tú,  para llevarlo a cabo. Así ha sido el buen hacer de nuestro Dios.
Un 2 de abril 1869,  en una ciudad castellana, cuando la vida y el mundo sigue su dinámica de historias y acontecimientos  tu recibiste un encargo un proyecto y  sin un gran marketing  y estrategias, haciendo las cosas como Dios las hace, nos enseñaste como también nosotros debemos vivir en lo cotidiano nuestro ser servidores del proyecto y deseo  de Dios.


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