Carta nº 187 Agosto 1900
“…por eso verá usted que no puedo todo lo que quiero, aunque la
voluntad es grande”
No hay nada como
conocerse, nada hay como saber tus grandezas y tus limitaciones. Y no pasa nada
por reconocerlo con tranquilidad. Tengo mucha voluntad, pero no puedo todo lo
que quiero. Esas son las grandes personas, esas son las personas a las que
merece la pena escuchar y aprender de ellas.
Estamos
a punto de terminar el mes de abril y me sirve para hacer un puente entre dos
fechas: 27 de abril y 31 de mayo. Esta semana iniciamos en el cole unas
reflexiones sobre la primera fecha y al acabar iniciaremos otras sobre la
segunda. Es una nueva oportunidad para seguir conociendo y seguir queriendo a
la maestra y a la alumna, a la fundadora y a la seguidora.
A
punto de dejar el tiempo pascual nos encontrábamos ayer con un sabor a resumen
vital: amaos unos a otros como yo os he amado. Simplemente amar, y en caso de
duda, como Él nos amó. Sencillo de entender, pero …………….. de hacer. Pero no quiero
dejar de comentar la frase que sigue a esta en el evangelio. Me refiero a eso
de la señal. Siempre me habían dicho que la señal de la cristiano es la cruz, y
no voy a ser yo quien diga que no. Pero hay otra señal, mejor dicho, es la
señal de verdad. Creo que se entendió mal eso de la señal de la cruz, y de ahí
que se hicieran cruces de oro, grandes, con diamantes, de madera tallada, etc,
y pensamos ya tengo la señal. Pero era un error así entendido. La señal es la
de amarse unos a otros. Y esta está poco potenciada. En esto conocerán que sois
mis discípulos. No estoy en contra de otras señales, ni de la cruz en el pecho,
no de camisas distintivas, ni de nada. Pero creo que hoy hay que poner a la
vista otra señal: amarnos. Y esta sí que es difícil. A mí me cuesta menos
llevar la cruz en el pecho, que coger la otra señal.
Porque
el corazón, a través de la cruz, se debe convertir de nuevo en corazón. Porque
las manos agarradas a la cruz se deben convertir en fuerza para ponerlas al
servicio del amor. Porque aunque no pueda todo lo que quiero, se trata de tener
una voluntad grande.
Y,
como dice el evangelio de hoy, estas cosas solo las entienden la gente
sencilla. Y es la gente que se cansa, que se desespera, que no entiende, pero a
la vez, es la gente que sabe que en caso de cansancio puede acudir a Jesús
porque alivia el peso, acompaña en el peso y ayuda a llevarlo.
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