El 28 de abril nos reunimos en el politécnico Virgen de la Altagracia de los Mina (Santo Domingo) más de 80 laicos y laicas Madre Cándida de todos los centros de las Hijas de Jesús en el país.
Este cuarto encuentro es motivo de alegría y muchas esperanza para la familia Madre Cándida ya que, no solo renovamos nuestro compromiso laical sino que también ocho nuevos laicos hicieron su presentación formal, además mañana se inicia la Congregación XVII donde con el tema “Buscando el mayor Provecho de los prójimos” estarán las representantes de la misma reflexionando sobre los diferentes retos y desafíos que el mundo hoy nos plantea; por lo que, pedimos al Padre de bondad que derrame su santo espíritu sobre cada una de ellas, para que sus respuestas sean la voluntad del Padre.
Nos sentimos regocijados-as porque el carisma de Santa Cándida cada día más nos muestra un camino claro para seguir a Jesús, hace que nos enamoremos de su proyecto, que hagamos de Jesús el centro de nuestra vida y sobre todo que constantemente le miremos a Él en cada unas las realidades en la que trabajamos.
Nos sentimos regocijados-as porque el carisma de Santa Cándida cada día más nos muestra un camino claro para seguir a Jesús, hace que nos enamoremos de su proyecto, que hagamos de Jesús el centro de nuestra vida y sobre todo que constantemente le miremos a Él en cada unas las realidades en la que trabajamos.
El tema que reflexionamos “El cuerpo apostólico hoy” facilitado por la hna. Yomaris Tolentino nos ayudó a profundizar en las diferentes funciones y compromisos que tenemos como bautizados y como laicos comprometidos que voluntariamente queremos vivir nuestra fe al estilo de la Madre Cándida.
En este año de la fe es importante que renovemos nuestra mente y nuestro espíritu para que el mandamiento nuevo del amor pueda hacernos testimoniar el evangelio con alegría.
Es increíble cómo nos pasamos el día entero compartiendo con alegría el poder encontrarnos de nuevo, ver el crecimiento del grupo, hablando el mismo lenguaje, sentirnos discípulos misioneros, sentir que la misericordia de Dios nos acompaña en las dificultades, poder soñar juntos, aprender amar lo diferente, … son muchos los sentimientos agradables que suscitó en mi este encuentro que tengo muchas esperanza de que se generen cambios significativos en los todos los centros y las demás obras apostólicas de la congregación.
Lucía Guzmán


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