Distorsionar la teoría de la evolución humana. Esta es la acusación
que este domingo lanzaba sobre el equipo de Atapuerca el suplemento del
diario británico 'The Guardian', una información incendiaria que
pretendía generar un conflicto donde, según los implicados, sólo hay un sano debate.
Así lo aseguran en los correos que se intercambiaron, el mismo domingo,
el codirector del proyecto Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, y el supuesto
'acusador', el paleontólogo británico Chris Stringer.
La 'desafortunada' información de 'The Guardian', en palabras del propio Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, se basaba en un artículo publicado por este investigador en 'Evolutionary Anthropology'.
El diario menciona que los fósiles de la Sima de los Huesos están mal datados:
serían 200.000 años más recientes; afirma que son neandertales y no
'Homo heidelbergenesis'; y da alas a la hipótesis de que la acumulación
de esos 28 esqueletos es casual, porque los huesos fueron arrastrados por el agua, en lugar de ser un enterramiento premeditado, como defiende el equipo de Atapuerca.
¿Titular desafortunado?
Arsuaga se encontraba en el monte cuando saltó la noticia. Enseguida,
escribió a Stringer, al que conoce desde hace más de 30 años, para
conocer su participación en este artículo periodístico. Y éste le
contestó rápidamente: "Se trata de un titular desafortunado (ya
me lo han comentado otros) que hace parecer una acusación personal (y/o
una disputa nacional entre Reino Unido y España). Estoy escribiendo una
pieza para la web del Museo para exponer los argumentos del equipo de
Atapuerca con sus pruebas. Sólo estamos en desacuerdo con su interpretación. Eso es todo. !No les acusaba de nada!", asegura el británico.
El debate en torno a la Sima de los Huesos de Atapuerca no es nuevo.
Desde que se descubrieran los primeros fósiles humanos, en 1990, se
convirtió en un punto de referencia de la historia de la evolución de la especie en Europa. Y así lo reconoce el diario británico en su suplemento dominical, 'The Observer'.
Desde entonces, en ese pozo no sólo se han encontrado fósiles de animales, sino los esqueletos de 28 individuos, que el equipo de Arsuaga e Ignacio Martínez, responsables de este yacimiento en la sierra burgalesa, atribuyen a la especie 'Homo heidelbergensis', a los que consideran los ancestros de los neandertales.
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