Ahora resulta que la asignatura de Educación para la Ciudadanía no era un problema en sí. Ahora resulta que no había que quitarla, sino aplicarle una reforma estructural.
Con algún matiz para el que no tengo
espacio, a mí no me parece mal que en el nuevo temario se aplauda el
papel de la iniciativa privada en la creación de riqueza. Aparece en la Constitución Española.
Claro que la Carta Magna también habla de la función del Estado como
planificador de la economía, del derecho al trabajo, del derecho a la
vivienda…
¿Y?, se me dirá. El anterior Gobierno
escoró el contenido de la asignatura hacia su atalaya ideológica y lo
mismo hace este. Es lo normal. Esto es España.
Ay.
No señor, no es lo normal. ¿Tenemos que
soportar que nos vendan como educación para la ciudadanía (ahora cívica y
constitucional) un ideario político, por legítimo que sea? ¿Tenemos que
ver cómo se caen del temario capítulos enteros que hablaban de igualdad y no discriminación? ¿Ni en esto estaban (estábamos) de acuerdo?
Por Carlos Prieto, de la Universidad de Comillas

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