Un pequeño terremoto ha comenzado a sentirse en el cuartel general en
Roma de la FAO, la organización para la Alimentación y la Agricultura
de la ONU.
Tras un largo reinado de 17 años, el senegalés Jacques Diouf dejó en enero la dirección general de esa organización que trabaja para tratar de erradicar el hambre en el mundo.
Su puesto lo ha ocupado un señor bajito y afable llamado José
Graziano Da Silva, nacido en Estados Unidos hace 61 años, que tiene
pasaporte brasileño e italiano, que habla español con acento porteño (su
mujer es de Buenos Aires) y que viene dispuesto a cambiar las cosas.
Por Irene Hernández

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