La Hermana Antonieta fue la única hermana venida desde el continente africano, desde Mozambique, para asistir a la canonización y aprovechamos su presencia en Roma para que nos cuente su experiencia.
Luris: Buenas tardes, Hermana Antonieta. ¿Cuál es tu nacionalidad? ¿Dónde vives?
Antonieta: Soy brasileña, del interior de Mina. Dejé mi familia para entrar a formar parte de la familia de las Hijas de Jesús, cuando tenía 19 años. Hoy estoy en Mozambique, en el sur de África.
Luris: Querida hermana, cuéntanos cómo es seguir a la Madre Cándida “hasta el fin del mundo”, usando su lenguaje y su manera de ser.
A: Es muy emocionante. Cuando cumplí 60 años estaba en el avión camino de África, llegando en Mozambique. Parecía que estaba naciendo nuevamente porque tenía que comenzar con todo: otra tierra, otras personas, otras lenguas, otros hábitos. Pensé que sería fácil porque hablábamos la misma lengua, pero no fue así. El portugués se habla en Mozambique en las grandes ciudades, comercialmente. En las aldeas se comunican a través de dialectos propios, como el macua; y son difíciles de aprender. Todas las celebraciones que hacemos tienen que ser traducidas, pero ellos tienen interés, quieren aprender. ¡Tengo fe y la certeza de que Dios es lo máximo! El providencia, hace lo que es necesario. Soy consciente de que somos humanos, hacemos nuestra parte, la obra es de Él. Él no nos dejará desamparados.
L: ¿Qué mensaje quiere dejar para los peregrinos que se encuentran aquí, y para todos los que están ligados a la espiritualidad de la Madre Cándida de alguna manera?
A: Pues que continúen apostando por la vida, con esperanza, apertura universal. Que se acuerden de que nuestro corazón no tiene fronteras. Dios es padre de todos, si sabemos eso y seguimos las enseñanzas de Su Hijo no existirán barreras ni fronteras. En el mundo hay lugar para todos. Que procuren vivir con amor, esperanza y alegría. Los africanos son alegre, acogedores, felices, tienen un gran espíritu de familia, se interesan por nosotros.
L: Muchas gracias, Hermana y mucha felicidad en su misión. ¡Qué aparezcan muchos santos en África!
A: En África hubo, como sabemos, muchos santos, mártires de las épocas de guerra, catequistas que dieron su vida por la evangelización, todos muy santos. A uno de ellos lo conocemos todos, es San Agustín y que hizo mucho por la Iglesia. No tenemos casi párrocos y sacerdotes, pero eso no impide a los africanos buscar, procurar, crecer en la fe. El pueblo es fiel, es verdaderamente un pueblo de Dios.
L: Muchas gracias Hermana Antonieta, y que seas muy feliz.
Por Luris Jalbut
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