Nuestra comunidad intercongregacional se constituyó, para asumir un proyecto uniendo fuerzas, perspectivas y competencias en función de dicho proyecto-misión. Esta finalidad fue más que suficiente para enriquecer a cada congregación que aportó uno de sus miembros. Nosotras no queremos perder de vista, que una comunidad así, no debe su existencia sólo o principalmente a un determinado proyecto o misión, sino a la necesidad de ofrecer en un determinado medio humano, el testimonio cristiano de una comunidad de VR. Nuestra posibilidad, por tanto, es doble:
- a) asumir conjuntamente un proyecto con el compromiso de diferentes congregaciones: consagración – Carisma
- b) mostrar el carisma de la VR en su pluralidad de carismas fundacionales y espiritualidades distintas no sólo en el trabajo o en la misión, sino en la experiencia comunitaria.
Lo vivimos no sólo por necesidad, sino como un soplo del Espíritu. Creemos que puede ser un modo de vida que aporta riqueza a la Iglesia y que transforma lo particular de cada una.
Dentro de las distintas Congregaciones constatamos que la llamada del seguimiento de Jesús nos une a todas. De ese seguimiento brotan distintos Carismas, distintas tareas; pero un mismo Espíritu nos une a todas (1Cor 12, 4-6).
Estamos aquí como comunidad de vida, no solo nos une un Proyecto. Respondemos desde un envío que no es personal. Lo vivimos asumido y compartido; potenciado por cada Congregación. Nuestro P.C. nos enriquece. Éste es un aval de que una vida religiosa puede ser de otra manera (1 Cor 12, 7-11)…y distintos carismas.
La vida religiosa va más allá de la tarea. Estamos llamadas a testimoniar otras cosas. Tiene ya sentido en sí misma como vida religiosa y como un nuevo modo de vivirla.
¿Qué me está aportando?
Cada una provenimos de una familia religiosa concreta y deseamos que las demás conozcan a nuestra familia, por lo tanto: - buscamos contar, comunicar, informar… de todo aquello que sucede o se vive o se padece en la propia congregación… Cada una, con los dones que hemos recibido los ponemos al bien de los demás
- Los retiros comunitarios que hacemos, (preparados cada vez por una de nosotras, donde ponemos nuestra “marca”) y que los realizamos en distintos lugares de nuestras Congregaciones (con el fin de ir conociendo cada vez más las distintas familias) nos ayudan a profundizar y revisar nuestras vidas para según la riqueza de cada carisma, desarrollar mejor la tarea común que aquí tenemos.
- La visitas de la respectivas provinciales, juntas o por separado, según sus agendas, así como las visitas de las hermanas de las distintas casas, colaboran a este enriquecimiento.
- Nos hacemos presentes en las cuatro congregaciones en: acontecimientos especiales, cursos de formación, fiesta… siempre que nuestras ocupaciones nos lo permiten.
- Me enriquece también el compartir lo esencial de los cuatro carismas y ver como todas hemos ido adaptando la FÓRMULA inicial a los tiempos y necesidades de los hombres y mujeres de hoy. En la atención especial a los excluidos, coincidimos todas. En el fondo a todas nos mueve: el DIOS que nos ha convocado y la Misión a la que nos ha enviado.
- El asumir como parte de lo común lo de las otras, lo de sus congregaciones, es decir: buscamos contar la diferencia en las tareas, costumbres… porque la diferencia enriquece lo común.
- La oración y la liturgia se construyen en lo común sobre las pequeñas diferencias de cada una. Con frecuencia constatamos que nos diferencia la forma, pero en Jesús y su evangelio, nos encontramos los cuatro carismas.
Los que viven en las viviendas y van conociendo que cada una somos de familias religiosas diferentes y que vivimos habitualmente bajo el mismo techo, advierten que aquello, bajo la apariencia de normalidad, es algo importante, pues enseña a todos la posibilidad de realizar vínculos fuertes en la diversidad y la pluralidad. Que eso lo hagamos en nombre de Jesús y del evangelio, por la construcción del Reino, adquiere una profundidad testimonial en lo más humano, en aquello que humaniza y sigue creando algo nuevo donde parecía que ya todo estaba hecho. En nuestras oraciones pedimos mucho al Señor que nos convierta en una comunidad pascual, transformada y transformadora.
Dificultades con las que nos hemos ido encontrando:• Las propias de cualquier grupo y condición humana que sin conocerse comienzan viviendo juntas un nuevo proyecto.
• A medida que pasa el tiempo, que el proyecto está asumido y que el conocimiento entre nosotras aumenta, las dificultades han ido disminuyendo.
• Los distintos perfiles, las distintas culturas, nos dificultan la transmisión de la fe; que en la mayoría de los casos, tienen que ser solamente a través del testimonio.
• Las dificultades son mayores de cara al Proyecto que de cara a la comunidad, por ej: la salida del mismo a los dos años. ¿Cómo hacerla?
• Lograr que las personas sean autónomas, se hagan independientes, sin rigidez, pero al mismo tiempo sin asistencialismo. Con jugar este equilibrio
• Adaptar las normas del Proyecto, aplicándolas de una forma humana, pero sin dejarnos llevar por la urgencia del momento
• A veces nos choca su cultura, en el fondo vemos que nos enriquece, aunque en momentos determinados nos cueste Si queréis darnos vuestras sugerencias y pareceres, serán bienvenidos.
Un fuerte abrazo
Juana García FI
2 comentarios:
Me parece una experiencia muy interesante por lo que dices de proyecto-misión y de comunidad, ¿seria posible admitir en ella a otras personas con inquietud por testimoniar el evangelio y el compromiso por Jesús pero sin ser de una congregacion religiosa?
María, interesada en el proyecto
Claro que sí María. Pásate por aquí cuando quieras. C/ Cerro de la Mica 1- 1º A
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