26 abril 2010

COMUNIDAD INTERCONGREGACIONAL... RENOVAMOS de nuevo el CONTRATO

El pasado 1 de abril las respectivas Superioras Provinciales de las hermanas de la Comunidad Intercongregacional renovaron por otros dos años el compromiso adquirido por Cáritas sobre nuestra permanencia en las VIS II (Viviendas de Inserción Social).

Experiencia que vamos teniendo
Nuestra comunidad intercongregacional se constituyó, para asumir un proyecto uniendo fuerzas, perspectivas y competencias en función de dicho proyecto-misión. Esta finalidad fue más que suficiente para enriquecer a cada congregación que aportó uno de sus miembros.
Nosotras no queremos perder de vista, que una comunidad así, no debe su existencia sólo o principalmente a un determinado proyecto o misión, sino a la necesidad de ofrecer en un determinado medio humano, el testimonio cristiano de una comunidad de VR. Nuestra posibilidad, por tanto, es doble:
  • a) asumir conjuntamente un proyecto con el compromiso de diferentes congregaciones: consagración – Carisma

  • b) mostrar el carisma de la VR en su pluralidad de carismas fundacionales y espiritualidades distintas no sólo en el trabajo o en la misión, sino en la experiencia comunitaria.

Lo vivimos no sólo por necesidad, sino como un soplo del Espíritu. Creemos que puede ser un modo de vida que aporta riqueza a la Iglesia y que transforma lo particular de cada una.
Dentro de las distintas Congregaciones constatamos que la llamada del seguimiento de Jesús nos une a todas. De ese seguimiento brotan distintos Carismas, distintas tareas; pero un mismo Espíritu nos une a todas (1Cor 12, 4-6).
Estamos aquí como comunidad de vida, no solo nos une un Proyecto. Respondemos desde un envío que no es personal. Lo vivimos asumido y compartido; potenciado por cada Congregación. Nuestro P.C. nos enriquece. Éste es un aval de que una vida religiosa puede ser de otra manera (1 Cor 12, 7-11)…y distintos carismas.
La vida religiosa va más allá de la tarea. Estamos llamadas a testimoniar otras cosas. Tiene ya sentido en sí misma como vida religiosa y como un nuevo modo de vivirla.

Al estar constituida por miembros de cuatro congregaciones, cada Congregación ha salido de sí, sin abandonarse a sí misma. Esto significa que afronta el desafío de su propia identidad en un modo diferente al habitual. Esto, en principio, puede entrañar alguna dificultad. En nuestro caso, la dificultad ha sido fácilmente superable. Con nuestro carisma fundacional, hemos querido ofrecer a los demás nuestra espiritualidad en una perspectiva de suma y de multiplicación en lugar de resta y división: lo que yo soy se ha sumado a lo que son las otras tres y a lo que es cada una. Al mismo tiempo, mi identidad propia, confrontada con las otras identidades ha crecido y se ha fortalecido. Nadie disminuye la suya a costa de ninguna otra. El efecto es el mismo de la sal en la comida: la comunidad “inter” hace resaltar el “sabor” específico de cada uno de los carismas, identidades y espiritualidades. Cada carisma sale fortalecido, profundizado y desarrollado gracias a las relaciones con los otros tres. Ha sido muy bueno que cada hermana en la comunidad “inter” tengamos a la vez, nuestra propia comunidad de referencia en cada congregación, de manera que los contactos permiten relaciones más ricas de ida y vuelta. Cada vez que yo acudo periódicamente a mi comunidad de referencia en Orcasur no sólo voy a “recuperarme”, carismáticamente hablando, sino que llevo algo nuevo y diferente a esa comunidad, producto de mi convivencia y misión con las otras. Al ser una comunidad de vida y misión; como comunidad de vida, supone que entre todas buscamos lo común para desarrollar aquellos aspectos que son propios de la comunidad religiosa. El efecto es que lo propio y específico se convierte en parte de algo mayor y común, por ej. La semana que me toca preparar , la oración, la reunión comunitaria; al orar la vida y las situaciones concretas de los hombre y mujeres de nuestro entorno, pongo mi impronta, mi Carisma. Es decir, la comunidad se crea y se recrea y va hacia delante, con el carisma de cada una. Con el proyecto comunitario que hacemos entre todas queda en primer plano lo que es nuestra comunidad religiosa en vida y misión y en segundo plano los elementos específicos de cada carisma. Aunque el primer plano (nuestra comunidad religiosa en vida y misión) es posible sólo porque contamos con el segundo plano (lo específico de cada carisma). Dicho de otro modo: no hay una VR en general. Sino en concreto y a través de carismas fundacionales específicos.

¿Qué me está aportando?

Cada una provenimos de una familia religiosa concreta y deseamos que las demás conozcan a nuestra familia, por lo tanto:
- buscamos contar, comunicar, informar… de todo aquello que sucede o se vive o se padece en la propia congregación… Cada una, con los dones que hemos recibido los ponemos al bien de los demás
- Los retiros comunitarios que hacemos, (preparados cada vez por una de nosotras, donde ponemos nuestra “marca”) y que los realizamos en distintos lugares de nuestras Congregaciones (con el fin de ir conociendo cada vez más las distintas familias) nos ayudan a profundizar y revisar nuestras vidas para según la riqueza de cada carisma, desarrollar mejor la tarea común que aquí tenemos.

- La visitas de la respectivas provinciales, juntas o por separado, según sus agendas, así como las visitas de las hermanas de las distintas casas, colaboran a este enriquecimiento.
- Nos hacemos presentes en las cuatro congregaciones en: acontecimientos especiales, cursos de formación, fiesta… siempre que nuestras ocupaciones nos lo permiten.

- Me enriquece también el compartir lo esencial de los cuatro carismas y ver como todas hemos ido adaptando la FÓRMULA inicial a los tiempos y necesidades de los hombres y mujeres de hoy. En la atención especial a los excluidos, coincidimos todas. En el fondo a todas nos mueve: el DIOS que nos ha convocado y la Misión a la que nos ha enviado.

- El asumir como parte de lo común lo de las otras, lo de sus congregaciones, es decir: buscamos contar la diferencia en las tareas, costumbres… porque la diferencia enriquece lo común.

- La oración y la liturgia se construyen en lo común sobre las pequeñas diferencias de cada una. Con frecuencia constatamos que nos diferencia la forma, pero en Jesús y su evangelio, nos encontramos los cuatro carismas.


Los que viven en las viviendas y van conociendo que cada una somos de familias religiosas diferentes y que vivimos habitualmente bajo el mismo techo, advierten que aquello, bajo la apariencia de normalidad, es algo importante, pues enseña a todos la posibilidad de realizar vínculos fuertes en la diversidad y la pluralidad. Que eso lo hagamos en nombre de Jesús y del evangelio, por la construcción del Reino, adquiere una profundidad testimonial en lo más humano, en aquello que humaniza y sigue creando algo nuevo donde parecía que ya todo estaba hecho. En nuestras oraciones pedimos mucho al Señor que nos convierta en una comunidad pascual, transformada y transformadora.

Dificultades con las que nos hemos ido encontrando:
• Las propias de cualquier grupo y condición humana que sin conocerse comienzan viviendo juntas un nuevo proyecto.
• A medida que pasa el tiempo, que el proyecto está asumido y que el conocimiento entre nosotras aumenta, las dificultades han ido disminuyendo.

• Los distintos perfiles, las distintas culturas, nos dificultan la transmisión de la fe; que en la mayoría de los casos, tienen que ser solamente a través del testimonio.

• Las dificultades son mayores de cara al Proyecto que de cara a la comunidad, por ej: la salida del mismo a los dos años. ¿Cómo hacerla?
• Lograr que las personas sean autónomas, se hagan independientes, sin rigidez, pero al mismo tiempo sin asistencialismo. Con jugar este equilibrio
• Adaptar las normas del Proyecto, aplicándolas de una forma humana, pero sin dejarnos llevar por la urgencia del momento
• A veces nos choca su cultura, en el fondo vemos que nos enriquece, aunque en momentos determinados nos cueste Si queréis darnos vuestras sugerencias y pareceres, serán bienvenidos.
Gracias.
Un fuerte abrazo
Juana García FI

    2 comentarios:

    Anónimo dijo...

    Me parece una experiencia muy interesante por lo que dices de proyecto-misión y de comunidad, ¿seria posible admitir en ella a otras personas con inquietud por testimoniar el evangelio y el compromiso por Jesús pero sin ser de una congregacion religiosa?

    María, interesada en el proyecto

    Anónimo dijo...

    Claro que sí María. Pásate por aquí cuando quieras. C/ Cerro de la Mica 1- 1º A