12 mayo 2009

RECORDEMOS!!!

DISCURSO DE JUAN PABLO II A LOS PARTICIPANTES EN LA CEREMONIA DE BEATIFICACIÓN DE LA MADRE CÁNDIDA Y DE ANTONIA BANDRÉS

Queridos hermanos y hermanas:

1. Muchos de vosotros habéis venido a la ceremonia de Beatificación de la Madre Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola y de María Antonia Bandrés Elósegui, principalmente desde el País Vasco, su tierra natal, y de
Salamanca, lugar de su muerte y donde se custodian sus sepulcros. Habéis venido también desde otros puntos de España, Brasil, Bolivia, Argentina, Colombia, Venezuela, República Dominicana, Cuba, Filipinas, Taiwán y Japón, donde viven y trabajan las Hijas de Jesús. A todos os saludo con afecto y os doy mi más cordial bienvenida.

2. Las nuevas Beatas son un ejemplo de servicio. La Madre Cándida, siendo aún joven, tuvo que cuidar de sus hermanos menores en una familia numerosa, a la vez que daba los primeros pasos en la vida de piedad,
Después, en Valladolid, mientras servía en una familia, viviendo en actitud de penitencia y oración, que son dos caminos necesarios para tomar toda decisión importante, piensa en fundar una Congregación con el nombre de Hijas de Jesús, dedicada a la salvación de las almas. Finalmente en Salamanca da el paso definitivo bajo el amparo y particular protección de la Virgen María. Con una firme aspiración a la santidad, la beata Cándida María de Jesús se entregó a Dios dedicándose a la formación cristiana de la infancia y juventud, respondiendo así a un imperativo pastoral de la Iglesia y a una necesidad de la sociedad de entonces. En efecto, la educación integral es condición indispensable para el crecimiento moral de las personas y para el progreso de los pueblos, lo cual forma parte de la acción evangelizadora de la Iglesia.

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