27 abril 2009

INSPIRADA por SU VIDA

Recordar a nuestra propia hermana, Beata Mª. Antonia, me da entusiasmo y alegría. Su persona es una inspiración y un ideal que merece emularse. En su juventud, el corazón se llenó ya con tanto amor por Jesús que la movió a abrazar la vida religiosa, dejando atrás a su amada familia.
Este amor grande por Jesús era la fuerza que la impulsaba a hacer todas las cosas para Jesús y desear alcanzar la cima de la santidad. Ella vivió concretamente la santidad en la vida ordinaria, haciendo las cosas ordinarias, extraordinariamente bien. Su ideal fue siempre buscar y hacer la voluntad de Dios. Aunque era joven vivió una vida austera y sacrificada para unirse a Jesús.
Porque Antoñita amó tanto a Jesús, era natural que amara también a los pobres y encontrara la presencia del Señor en ellos. Ella trató de acercarse a ellos y servir a los pobres de la mejor manera que podía, con alegría. Su sensibilidad a las necesidades de los otros la llevó a gastar el tiempo con ellos y tratarlos con una verdadera amistad. Este celo apostólico de Antoñita, junto con su pasión por la salvación de las almas, la llevaron a ofrecer su vida por la conversión de su tío.
Por Leoly Quitorio FI

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