En la película de Cantinflas “El Padrecito”, había un personaje que le molestaba que el padrecito estuviera siempre de buen humor. Un día le pregunta “pero bueno, ¿usted por qué está tan alegre siempre si su Dios ha muerto en una cruz?” A lo que el padrecito contestaba con su acento mexicano “Pero fíjate que luego resucitó y estamos muuuuuuuyyy contentos”.
Uno de los frutos de la resurrección es precisamente la alegría pero parece que, a medida que crecemos y nos hacemos adultos, nuestra capacidad de reír, de estar siempre alegres va disminuyendo por las responsabilidades y los problemas.
Para intentar recuperar ese niño interior que todos llevamos dentro y por supuesto su risa y su alegría, nos reunimos esta semana pasada un grupo de catequistas del colegio Santa Maria de Elche en un taller de risoterapia.
Al contrario de lo que mucha gente piensa, la risoterapia no es sólo reír, es jugar, es trabajar los sentidos para vivir mejor el aquí y ahora, es relajarse y olvidarnos de lo que tenemos fuera. Pasamos un rato muy agradable y divertido, sin olvidarnos de compartir un rato de oración y hasta trabajamos el objetivo de este año que es la Escucha.
La risa más importante es la risa interior, la que nace de la confianza de sentirse protegido y querido por un Dios que nos cubre con su mano y nos dice “no temas, yo estaré siempre contigo”. Delante de un Dios así puedo reír y jugar, puedo estar alegre a pesar de las dificultades. No nos olvidemos que en Jesús, encontramos el Dios que rescata la sonrisa de los tristes.
Os animo desde aquí a intentar vivir la experiencia de la risa y a no olvidarnos de sonreir.
Uno de los frutos de la resurrección es precisamente la alegría pero parece que, a medida que crecemos y nos hacemos adultos, nuestra capacidad de reír, de estar siempre alegres va disminuyendo por las responsabilidades y los problemas.
Para intentar recuperar ese niño interior que todos llevamos dentro y por supuesto su risa y su alegría, nos reunimos esta semana pasada un grupo de catequistas del colegio Santa Maria de Elche en un taller de risoterapia.
Al contrario de lo que mucha gente piensa, la risoterapia no es sólo reír, es jugar, es trabajar los sentidos para vivir mejor el aquí y ahora, es relajarse y olvidarnos de lo que tenemos fuera. Pasamos un rato muy agradable y divertido, sin olvidarnos de compartir un rato de oración y hasta trabajamos el objetivo de este año que es la Escucha.
La risa más importante es la risa interior, la que nace de la confianza de sentirse protegido y querido por un Dios que nos cubre con su mano y nos dice “no temas, yo estaré siempre contigo”. Delante de un Dios así puedo reír y jugar, puedo estar alegre a pesar de las dificultades. No nos olvidemos que en Jesús, encontramos el Dios que rescata la sonrisa de los tristes.
Os animo desde aquí a intentar vivir la experiencia de la risa y a no olvidarnos de sonreir.
“Comienza el día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo” -Quino-.
Natividad Ruiz
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