Carta nº 306 Enero
1906
“… si queremos,… y, con la ayuda de Dios, lo conseguiremos”
Este
sería un buen lema para una campaña publicitaria de cualquier proyecto
cristiano. Me gusta.
Somos
….. queremos ……. y con la ayuda de Dios lo conseguiremos.
Pero
siempre con la ayuda de Dios, quitando de nuestras voces la autosuficiencia
que, muchas veces, nos lleva hasta no tener en cuenta a los demás. Dicho de
otra forma que sin Dios, poco a poco, también sin los demás, empezando por
aquellos a los que nadie necesita para seguir su vida. Y así no podemos
avanzar.
De
la historia de la higuera me quedo con dos detalles:
-
Yo cavaré alrededor: gracias Señor por cavar a mi
alrededor, por quitar esas malas hierbas que a veces ahogan mi vida, gracias
por hacer que la tierra vuelva a ser esponjosa y así poder recibir de buena
gana lo que tú quieras. Gracias por esos toques de amistad que hacen que
recupere la vida o mejor, las ganas por la vida.
-
Le echaré estiércol: gracias Señor por ese abono, por
pensar que no todo está perdido, sino todo lo contrario. Gracias por darme ese
impulso que no tenía, ese complemento que me ayudará a dar fruto. Gracias Señor
por volver a confiar.
Y al dar las
gracias descubro el reto de hacer yo lo mismo, recibo la invitación de hacer lo
que el Señor hace: cavar alrededor y echar abono. Buenos deberes, pero con la
ayuda de Dios, lo conseguiré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario