29 febrero 2016

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 306

Carta nº 306      Enero 1906
“… si queremos,… y, con la ayuda de Dios, lo conseguiremos”

            Este sería un buen lema para una campaña publicitaria de cualquier proyecto cristiano. Me gusta.

            Somos ….. queremos ……. y con la ayuda de Dios lo conseguiremos.

            Pero siempre con la ayuda de Dios, quitando de nuestras voces la autosuficiencia que, muchas veces, nos lleva hasta no tener en cuenta a los demás. Dicho de otra forma que sin Dios, poco a poco, también sin los demás, empezando por aquellos a los que nadie necesita para seguir su vida. Y así no podemos avanzar.

            Ayer recordé cómo hace Dios con nosotros. Como somos higueras que fallamos y aun tomando una decisión, siempre nos da una segunda oportunidad, o mejor, una oportunidad nueva para cambiar, para dejarnos ayudar y demostrar que podemos hacerlo mejor. Algo así como el lema de arriba.

            De la historia de la higuera me quedo con dos detalles:

-         Yo cavaré alrededor: gracias Señor por cavar a mi alrededor, por quitar esas malas hierbas que a veces ahogan mi vida, gracias por hacer que la tierra vuelva a ser esponjosa y así poder recibir de buena gana lo que tú quieras. Gracias por esos toques de amistad que hacen que recupere la vida o mejor, las ganas por la vida.
-         Le echaré estiércol: gracias Señor por ese abono, por pensar que no todo está perdido, sino todo lo contrario. Gracias por darme ese impulso que no tenía, ese complemento que me ayudará a dar fruto. Gracias Señor por volver a confiar.

Y al dar las gracias descubro el reto de hacer yo lo mismo, recibo la invitación de hacer lo que el Señor hace: cavar alrededor y echar abono. Buenos deberes, pero con la ayuda de Dios, lo conseguiré.

           

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