02 febrero 2015

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 261

Carta nº 261       Marzo 1903
“¡Cuánto nos quiere Dios!”

            Después de recordar el paso de Jesús por Cafarnaún y su presencia en la sinagoga, hoy podemos volver a decir lo que la M. Cándida dijo allá por la primavera de principios del siglo veinte.

            Dios nos quiere y mucho. E ilumina el día a día con candelas para recordarnos que nos quiere. Hoy es un buen día para recordar que si algo es Dios, es luz. Pero de esa clase que nunca se apaga, que siempre acompaña.

            Dios nos quiere, y nos quiere a pesar de nosotros, a veces a pesar de nuestras trastadas u olvidos.

            Y Dios nos sigue queriendo como a tantos con los que se cruzó por Galilea y a tantos con los que se cruza por las nuevas galileas.

            Y Dios nos quiere porque es Amor. Y a nosotros se nos olvida tan pronto, lo guardamos tan oculto que cuando queremos sacarlo nos cuesta mucho encontrarlo. Y se nos olvida cuando perdemos el tiempo en buscar cantidades y no buscamos a las personas. Se nos olvida cuando nuestra boca se llena de palabras y nuestras manos se quedan vacías o poco llenas. Y así trascurren los días. Hasta que llegará ese día donde descubriremos lo principal de lo secundario y nuestra vida girará, dejando atrás muchas tonterías y mucho peso.

            Ahora se trata de darle la vuelta a la pregunta y poder decir: cuanto quiero a Dios. Cuanto lo necesito en mi vida. A pesar de los sinsabores, de las incomprensiones y de las confusiones.


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