Hasta hace poco celebraba la misa todas las mañanas. Pero el año pasado
decidió sabiamente limitarse a la misa dominical: “De todas formas, he enterrado a todas las personas que venían a la misa diaria”,
dice con humor, el padre Jacques Clémens, quien con 105 años, es el
sacerdote más anciano del mundo y sigue cada domingo celebrando la misa
en Nalinnes, Bélgica, en la iglesia de San Benito, que hizo construir
hace más de medio siglo.
El padre Jacques Clemens, de 105 años, es el sacerdote más anciano del
mundo. Al frente de la parroquia de Bultia, en la diócesis de Tournai,
en Bélgica, el padre Clémens es sacerdote desde hace 78 años. Cada
semana celebra la misa dominical a las 9.30 en la iglesia de San Benito,
que hizo construir hace más de medio siglo, ante una asamblea de 80
fieles, maravillados por la fuerza de sus homilías.

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