En los ejercicios, San Ignacio plantea un interesante escenario sobre
la manera en que tomamos decisiones. Una propuesta válida en el siglo
XVI, que lo sigue siendo hoy en día, pues refleja dinámicas muy humanas.
San Ignacio habla de los binarios. Tradúcelo como “respuestas”.
Es decir, formas de reaccionar ante una petición. San Ignacio plantea
que cuando intuimos lo que Dios quiere para la vida, caben, al menos,
tres respuestas (binarios). Y solo la tercera es buena, pues las otras
dos terminan llevándonos a callejones sin salida.
La primera respuesta sería “Ahora no”. ¿Te suena? Si es que
claro que yo quiero hacer esto, cambiar de vida, comprometerme más, dar
mi dinero, mi tiempo, mi amor a quien lo necesita… pero justo ahora me
viene fatal. Así que, Señor, algún día lo haré. Tú fíate. (Y ese día no
termina de llegar nunca).
Por J. M. Rodríguez Olaizola

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