03 noviembre 2014

VOLVER a las RAÍCES

Contemplo la faz de la tierra gallega en la que habito y compruebo, un año más, que ha irrumpido en la escena de nuestra vida el otoño; aunque con frecuencia estamos tan encastillados en los recovecos de nuestra mente que apenas somos capaces de captar la esencia de la vida que nos rodea y somos. El otoño es una sinfonía de colores entre los que destacan el ocre, rojo, naranja, marrón, amarillo… y el verde que siempre se tiende a los pies de los árboles como aliento y ánimo de esperanza en medio de esa mudanza de muchas especies arbóreas que aprovechan este tiempo para renovarse. 
La melancolía (delirio de la mente que nos debilita) proyecta su tristeza sobre un entorno natural que fuera de ser mortecino está realizando una transformación, ya que la naturaleza se renueva, y la tierra engendra en sus entrañas la nueva primavera que, a su tiempo (todo requiere un tiempo), triunfará en frutos y flores multicolores.
Por Paco Castro Miramontes OFM

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