Todos nosotros luchamos, y luchamos de tres modos. Primero, a veces luchamos simplemente para mantenernos,
para permanecer sanos, estables y normales, para no caer a pedazos,
para no tener nuestras vidas desatadas en el caos y en la depresión.
Cuesta un verdadero esfuerzo mantener nuestra normal salud, estabilidad y
felicidad.
Pero, incluso mientras sigue esto, otra parte de nosotros está siempre tendiendo hacia arriba, luchando por crecer,
para llevar a cabo cosas más altas, para no gastar nuestras riquezas y
dones, para vivir una vida que sea más admirable, noble y altruista.
Después, a otro nivel, luchamos con una amenazante oscuridad que nos rodea
y sujeta. Las complejidades de la vida pueden abrumarnos dejándonos con
una sensación de amenazados, pequeños, excluidos e insignificantes. Por
esta razón, algunos de nosotros somos conscientes de que pasamos por
una época, una crisis, una relación perdida, un empleo acabado, una
muerte de un ser querido o una cosa que ni siquiera podemos prever, al
margen de una caída en una paralizante depresión, una enfermedad o un
oscuro caos que no podemos controlar.
Por Ron Rolheiser
Traducido por Benjamín Elcano cmf

No hay comentarios:
Publicar un comentario