Son muchas las chicas, adolescentes, mujeres que han vivido o viven en
un infierno. Son víctimas de mafias que las engañan y obligan a
prostituirse. Son redes mafionsas muy crueles que tienen a las chicas
atemorizadas. Las alejan de sus familias y las amenazan con hacerles
daño si no hacen lo que las mafias quieren, en otros casos son las
madres quienes venden a sus propias hijas. Son historias terribles,
durísmias, que obligan a las adolescentes a convertirse en adultas en
apenas unos días.
Por eso estas chicas desconfían de todo el mundo. Necesitan su tiempo,
es un proceso largo hasta que escuchan el consejo de otra mujer que les
habla de la casa de acogida o de la ayuda que les pueden ofrecer desde el proyecto ONNA de las religiosas Adoratrices. Están repartidas por
todo el mundo prácticamente y pueden mover a las chicas para alejarlas
de las mafias y brindarles el anonimato y la protección que necesitan a
todos los niveles.
Por Sandra Camps
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