Era domingo, día 16 de Noviembre, sobre las cinco de la tarde, un día bonito de otoño, que más parecía primavera, como si la naturaleza nos dijera… la VIDA empieza.
Las hermanas de la Comunidad de la Enfermería abrían sus puertas con deseos de acoger a las de VILLA PROVIDENCIA.
Los saludos propios de un día especial, y a iniciar la reunión. Lola, la superiora de las dos casas nos hizo una introducción recordando en el momento que estamos en esta realidad.
Por separado habíamos profundizado, con deseos de saber cómo era la puesta en marcha de algo diferente. Teníamos cuestionamientos, deseos, sentimientos… y también un poco de ese “miedo que trae lo diferente”.
Después de esa introducción comenzamos un momento de oración. Cantamos “Siempre en la vida hay algo que crear”, una canción antigua y nueva, que nos pone en camino de abrir horizontes.
A continuación, Lola nos invitó a comunicar, en pocas palabras, quienes somos cada una, porque algunas hermanas son nuevas y desconocen esta realidad. Como el grupo era muy numeroso, no dio tiempo a completar la reunión, que lo trabajaremos en las distintas casas y lo pondremos en común.
Finalizamos con una acción de gracias por el momento que vivimos:
1. Gracias, Señor, porque en este momento concreto nos invitas a ensanchar el sentido que damos a la palabra MISIÓN, sabiendo que toda nuestra vida es misión.
Gracias, Señor, porque la Iglesia a través del Papa Francisco, nos recuerda que la misión es algo que no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme… y tenemos la misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar…
2. Gracias, Señor, porque tenemos como reto, como horizonte, construir comunidades fraternas a nivel local que sean abiertas a transformarse, que sean interpeladas por el contexto, que tengan estructuras flexibles, que caminen en discernimiento, y todo para colaborar de un modo nuevo a la acción evangelizadora de la Iglesia.
3. Gracias, Señor, porque entendemos que la comunidad local expresa y realiza, en su propia vida, la unidad de la Congregación y de toda la Iglesia. Comunidad formada por personas que tienen dones y oficios diversos, reunidas bajo la autoridad de una superiora local.
4. Gracias, Señor, porque tenemos claro que todo es para ayudar a los prójimos y conocer la bondad de Dios y, en todo, discernir la divina voluntad, buscar los medios necesarios teniendo en cuanta las circunstancias de tiempo, lugar y personas.
5. Gracias, Señor, porque sabemos que el vínculo para esta unión eres Tú, JESUCRISTO, y te manifiestas a través de mediaciones , a través del vínculo de la obediencia. Hoy damos un paso en este camino de búsqueda, queremos llegar a un PROYECTO COMÚN que ayude a la comunidad a vivir de una manera nueva de ser: “Somos invitadas a salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a las periferias que necesitan la luz del evangelio”.
Unos minutos de descanso y compartimos una merienda cena todas. El ambiente era bueno, la convivencia también. Ahora hay que buscar otro día para seguir caminando y, así poder llegar a formular un solo PROYECTO Evangelizador, como Hijas de Jesús en Málaga.
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