El médico José Antonio Bastos (Jaca, 1961) está enfurecido. La
organización que preside en España, Médicos Sin Fronteras (MSF), sigue
cargando con la responsabilidad de la lucha contra el ébola en África
occidental siete meses después del primer brote. La ONG pone el 60% de
las camas para pacientes con el virus en los tres países más afectados,
Guinea, Liberia y Sierra Leona. “No podemos más”, reconoce. En la nueva
sede de MSF en Madrid, un antiguo supermercado cedido por su
propietario, este veterano doctor que ha pasado por países como Angola,
Congo, Somalia, Irak y Afganistán lamenta la falta de respuesta
internacional ante la crisis humanitaria desatada por un virus que ya ha
matado a más de 5.000 personas. Su organización acaba de hacer un llamamiento desesperado a los ciudadanos para recaudar 11 millones de euros urgentemente para combatir el ébola.
Pregunta. Tras siete meses desde el inicio de la
epidemia, ¿cómo es posible que el 60% de las camas para pacientes de
ébola las siga poniendo una ONG, Médicos Sin Fronteras?
Respuesta. No lo sé, porque nosotros llevamos
haciendo llamamientos desde abril, luego apretamos más en junio y luego
en septiembre, subiendo más el tono del mensaje, diciendo “aquí hace
falta desesperadamente ayuda”. Hay un problema de fondo: la intención de
Médicos Sin Fronteras no es reemplazar a las instituciones, ya sean los
ministerios de Salud o la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino
cubrir los momentos donde estas fallan para que la gente no sufra y
luego devolverles la responsabilidad. Yo creo que, con el tiempo, las
instituciones se están aprovechando cada vez más de nosotros y se
desentienden de sus responsabilidades para ponerlas en nuestros hombros.
Es algo que es muy incómodo, que ocurre en general. Y, en este caso del
ébola, como está MSF en el terreno, es extremo hasta qué punto la OMS y
también muchos gobiernos se han desentendido mucho. Esto nos incomoda y
tenemos reflexionar y digerir bien qué vamos a hacer, porque no es un
papel que queramos asumir. No queremos reemplazar a la OMS ni al
Ministerio de Salud de ningún país. Queremos ser un actor humanitario
que apoye a las poblaciones en situación crítica y que sea un
interlocutor crítico con estas instituciones para obligarles a que
cumplan con sus responsabilidades, no para reemplazarlas. Esto nos
preocupa mucho.
Por Manuel Ansede

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