02 noviembre 2014

“Las instituciones se desentienden de sus responsabilidades para ponerlas en nuestros hombros”

El médico José Antonio Bastos (Jaca, 1961) está enfurecido. La organización que preside en España, Médicos Sin Fronteras (MSF), sigue cargando con la responsabilidad de la lucha contra el ébola en África occidental siete meses después del primer brote. La ONG pone el 60% de las camas para pacientes con el virus en los tres países más afectados, Guinea, Liberia y Sierra Leona. “No podemos más”, reconoce. En la nueva sede de MSF en Madrid, un antiguo supermercado cedido por su propietario, este veterano doctor que ha pasado por países como Angola, Congo, Somalia, Irak y Afganistán lamenta la falta de respuesta internacional ante la crisis humanitaria desatada por un virus que ya ha matado a más de 5.000 personas. Su organización acaba de hacer un llamamiento desesperado a los ciudadanos para recaudar 11 millones de euros urgentemente para combatir el ébola.
Pregunta. Tras siete meses desde el inicio de la epidemia, ¿cómo es posible que el 60% de las camas para pacientes de ébola las siga poniendo una ONG, Médicos Sin Fronteras?
Respuesta. No lo sé, porque nosotros llevamos haciendo llamamientos desde abril, luego apretamos más en junio y luego en septiembre, subiendo más el tono del mensaje, diciendo “aquí hace falta desesperadamente ayuda”. Hay un problema de fondo: la intención de Médicos Sin Fronteras no es reemplazar a las instituciones, ya sean los ministerios de Salud o la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino cubrir los momentos donde estas fallan para que la gente no sufra y luego devolverles la responsabilidad. Yo creo que, con el tiempo, las instituciones se están aprovechando cada vez más de nosotros y se desentienden de sus responsabilidades para ponerlas en nuestros hombros. Es algo que es muy incómodo, que ocurre en general. Y, en este caso del ébola, como está MSF en el terreno, es extremo hasta qué punto la OMS y también muchos gobiernos se han desentendido mucho. Esto nos incomoda y tenemos reflexionar y digerir bien qué vamos a hacer, porque no es un papel que queramos asumir. No queremos reemplazar a la OMS ni al Ministerio de Salud de ningún país. Queremos ser un actor humanitario que apoye a las poblaciones en situación crítica y que sea un interlocutor crítico con estas instituciones para obligarles a que cumplan con sus responsabilidades, no para reemplazarlas. Esto nos preocupa mucho.
Por Manuel Ansede

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