30 noviembre 2014

¡Despertad al mundo! Hace tantos siglos nació… Pocos lo advirtieron

No sabemos a ciencia cierta cuándo nació o se despertó. En el grupo de Jesús todos eran probablemente casados: sus discípulos y sus discípulas. El celibato no era un requisito necesario, obligatorio, para entrar en el grupo especial de quienes –varones y mujeres- lo seguían (Lc 8, 1-3). No obstante, seguidores y seguidoras se sentían interpelados por Jesús para compartir su estilo de vida en pobreza, en oración, en y misión evangelizadora y terapéutica. 
No sabemos cuándo la vida consagrada o religiosa nació. En el grupo de los primeros cristianos se extendió un deseo, un sueño: ser una comunidad en la cual todos tuvieran “un solo corazón, una sola alma y todo en común”. Celebraban la Eucaristía en las casas. Compartían los bienes. Se dejaban dirigir por la Palabra de Dios, transmitida por profetas y apóstoles. 
No sabemos cuándo la vida consagrada nació. Lo que sí es cierto que toda la comunidad cristiana, representada simbólicamente en los Doce Apóstoles, se sintió “el pueblo de la Alianza”, “el nuevo Israel”, el movimiento juvenil revolucionario y apocalíptico de Jesús que introducía en el imperio el ansia de una “nueva Jerusalén”, alternativa a la Babilonia de los poderes destructivos y perversos.
Por José Cristo Rey García Paredes 

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