Ayer una persona me dijo que se arrepentía de haber hecho siempre lo
"correcto" por renunciar a lo que sentía... y no quiero que eso me pase a
mí.
Soy un jesuita catalán que vive en Valladolid y a pesar de que este
texto empiece como un chiste no quiero hacer reír sino que quiero
quejarme: no aguanto que lo "correcto" en Catalunya sea ser
"pro-consulta" y que lo "correcto" en Castilla sea lo contrario.
Ya lo he dicho. Y la verdad es que suena muy incorrecto... conozco
mucha gente a la que no le gustará lo que digo. Pero necesito decirlo
porque siento que como sociedad estamos convirtiendo en un fin lo que es
un medio.
¿Cuáles son nuestras prioridades, nuestro fin, como sociedad y como
individuos? ¿La prioridad de cualquier sociedad no tendría que ser la
persona? ¿No tendríamos que usar toda la "maquinaria del Estado" y de
las sociedades para conseguir que vivamos mejor las personas?
Entonces, me pregunto por qué los gobernantes de uno y otro lado
(porque todos son los que se benefician) alimentan tensiones y rencores
sin sentido jugando a los soldaditos con mapas y leyes, decretos y
sentencias cuando, por ejemplo, hay listas de espera eternas en los
hospitales (desde 2010, los médicos, enfermeras, auxiliares, etc. de la
sanidad pública ¡se han reducido en más de 50.000 personas!); o cuando,
por ejemplo, sigue habiendo desahucios (¿qué más da ser de un país o de
otro si los bancos y su lógica están en todas partes?).
Por Lluis S. Salinas Roca sj
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