30 octubre 2014

INMIGRANTES en la valla; GOLF en Melilla

«Iglesia sin fronteras, madre de todos. Este es el lema para la Jornada eclesial del emigrante de 2015, escrito por el Papa, que en la Evangelii gaudium soñaba así : ¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo! ¡Qué lindos los espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro!
Estas palabras del Papa en la  Evangelii gaudium no parece que por ahora se puedan aplicar en algunos espacios fronterizos de Ceuta y Melilla, lugares, no sólo geográficos sino humanos, profundamente humanos. Y en donde últimamente nuestros hermanos inmigrantes han sufrido en carne propia los efectos  de la cultura del descarte
Fotografías, vídeos, escritos tremendos y significativos. Me quedo con uno de ellos. La fotografía del contraste: inmigrantes en la valla, como espectadores inusuales de una partida de golf. Quizás es la foto que he podido digerir mejor de estos días, pues con haber visto una  vez, solamente una vez, las otras fotos y los vídeos de algunas expulsiones violentas donde la integridad física de mis hermanos era tan maltratada, me bastaba sólo una vez. Como cuando veo cualquier escena de maltrato. Cualquiera. Imágenes que nunca querría haber visto. Porque ofenden incluso mi propia dignidad. La voz de los pobres en la Iglesia que es Caritas -que no es una ONG solamente-, se ha unido a muchas organizaciones humanitarias que  han denunciado que, con las entregas de estos días, se incumple la normativa vigente y los convenios internaciones firmados por España, entre ellos el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Por José Luis Pinilla sj
director de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española

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