«Toma, coge la pelota». El pequeño, metido en un parque de bolas,
mira a la joven vestida de azul, sonríe, coge la esfera de goma, y se la
tira al regazo de su mamá, que devuelve la sonrisa. Hay bullicio en la
sala. Y música para bailar. Y risas. Y algún lloro, pero la sonrisa
permanente de los de la camiseta azul envuelve la mañana de una positividad perenne.
La chica de azul que juega en el parque de bolas es Vanesa González,
una de los cerca de 25 voluntarios de la Obra Social de La Caixa que
acudieron hace unos días a la actividad con niños con
mucopolisacaridosis, una de las llamadas enfermedades raras. La ausencia
o mal funcionamiento de ciertas enzimas hace que los afectados tengan daños celulares permanentes y progresivos que afectan al aspecto y su capacidad física.
Por Roberto Bécares

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