Carta nº 247 Octubre
1902
“Dios sea bendito, que tanto nos quiere”
¡Bendito
sea Dios que tanto nos quiere!
Que
genial forma de empezar. Que buena forma de acabar este mes de octubre con una
afirmación de las importantes. ¡Cuánto nos quiere Dios!
Por
eso creo que cada vez es más urgente “Volver a Jesús”. Porque en Él está todo.
Porque sin Él no hay nada. Acabo de leer por primera vez un libro de José
Antonio Pagola titulado así: “Volver a Jesús”. Me ha encantado. Me ha removido
y me ha consolidado. Estoy de acuerdo. Me ha encantado la forma de entremezclar
las palabras del papa Francisco. La claridad a la hora de indicar el camino. Se
pone interesante a partir de la mitad aproximadamente. Y el cierre del cómo, creo
que abre un mundo de posibilidades y otro mundo de dificultades.
Y
lo enlazo con el otro libro que sigo leyendo: ¿Por qué Pierre Anthon debería
bajar del ciruelo? Para preguntarme ¿por qué los cristianos deberíamos volver a
Jesús? ¿por qué son tan necesarios los grupos de Jesús?
¿Por
qué tenemos que volver a ese Jesús que tanto no quiere?. ¿Hemos confundido el
fin con los mensajeros? ¿Hemos confundido lo importante con lo secundario, el continente
con el contenido?
Poco
a poco se hace el camino, pero qué bien sientan esos postes que nos ayudan a
seguir caminando. Y al final, con dolor, descubres que lo importante no es el
adorno, el color, el documento, sino volver a la fuente, al origen de todo
esto. Y la vida empieza a tomar el camino de la claridad. Sin dejar el dolor de
lo vivido al no estar. Allá cada uno con su responsabilidad.
Yo
me quedo con volver a lo importante, Jesús, e intentar remar en la misma
dirección. Que no es poco.

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