Escucha
mujer, mujer de todos los días que andas en un activismo febril, en
quehaceres más o menos importantes, envuelta en la rutina de tus
trabajos y sumida en la urgencia de tus tareas.
Escucha,
tú que estás nerviosa y ansiosa, agobiada por tu casa, por tu familia,
por las muchas cosas que tienes que hacer, por lo mucho que hay que
cambiar.
Escucha
tú, mujer de prisas, rutinas y evasiones, que atropellas la vida, que
tienes miedo de entrar en ti misma y te dejas envolver por las voces de
la radio, de la televisión, de las conversaciones triviales.
Por Dolores Aleixandre
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