Hace catorce años. En 1990 en este misma Revista, a petición de su Director, escribí unas páginas tituladas "Sobre el matrimonio canónico. Tres cuestiones abiertas a la reflexión."
Con ocasión de la petición que ahora me hace el actual Director, he
vuelto a leer aquellas páginas. Sinceramente las volvería a firmar hoy,
sin cambiar apenas nada.
Las cuestiones abiertas a las que me refería (occidentalismo estructural del matrimonio canónico, la fe necesaria para administrarse y recibir el sacramento del matrimonio y la situación eclesial de los divorciados vueltos a casar)
siguen sin cerrarse. Prescindo aquí de las dos primeras, que considero
de vital importancia y me limito al problema de los divorciados vueltos a
casar.
Intento reflejar, con la mayor objetividad posible, mi personal experiencia en casi medio siglo de atención a matrimonios canónicos irreversiblemente fracasados
y en los que, uno o los dos contrayentes, al no encontrar solución en
la normativa canónica vigente, han rehecho su matrimonio a tenor sólo de
las leyes civiles.
Por José María Díaz Moreno sj

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