El estudio más grande hecho hasta la fecha sobre
autismo ha permitido a un equipo internacional de investigadores
identificar más de un centenar de genes relacionados con este trastorno, un avance que permitirá mejorar el diagnóstico y buscar tratamientos futuros para curar este desorden.
Los
trastornos del espectro autista (TEA) son un conjunto de alteraciones
neurológicas que interfieren en el desarrollo infantil y que alteran la
conducta y la capacidad de comunicación y lenguaje de los niños que lo
padecen.
Este trastorno, que puede afectar a unas 350.000
personas en España, se diagnostica clínicamente porque muchas de las
características de los niños autistas son relativamente fáciles de
identificar (no hablan, tienen manías, no miran, no observan el entorno,
carecen de habilidades sociales, etc).
Sin embargo, a la hora de
diagnosticarlo genéticamente, los especialistas sólo podían confirmar
un 20 % de los casos porque sólo había nueve genes identificados y
relacionados con el autismo.

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