2. Pero póngase una. No hay nada más descorazonado en WhatsApp que
guardar rápidamente el contacto de alguien en la agenda para ver qué
foto tiene y aparezca esa silueta blanca anodina que acompaña a los sin foto.
3. Eso sí, recuerde: usted aparece en la agenda de WhatsApp de todos
aquellos que tienen su contacto. Y su contacto lo pueden tener desde sus
primos del pueblo hasta el presidente de la multinacional para que
trabaja. No escoja esa foto de perfil en la que está borracho luciendo un disfraz de pollo, por el amor de Dios.
4. No ponga de frase un aforismo sufí, ni una cita de Paulo Coehlo, ni
un extracto de un libro de Albert Espinosa. Si tiene que desvelar su
total ausencia de gusto y criterio que sea durante la conversación con otra persona, no antes de empezarla.
Por Guillermo Alonso y Paloma Rando
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