22 septiembre 2014

Una SIESTA de DOCE AÑOS

Han pasado más de tres años desde que el periodista Carles Capdevila escribiera este artículo en el diario Avui. 

Educar debe ser algo parecido a espabilar a los chiquillos y frenar a los adolescentes. Justo al contrario de lo que hacemos: no es extraño ver chicos de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver de catorce sin hora de volver a casa. Hemos dicho sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.

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