Han pasado más de tres años desde que el periodista Carles Capdevila escribiera este artículo en el diario Avui.
Educar debe ser algo parecido a espabilar a los chiquillos y frenar a los adolescentes. Justo al contrario de lo que hacemos: no es extraño ver chicos de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver de catorce sin hora de volver a casa.
Hemos dicho sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.

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