Las "patrullas de castidad", creadas por un grupo paramilitar iraní para
controlar que las mujeres vayan "bien cubiertas", es el último gesto de
los sectores más radicales para combatir lo que consideran "debilidad"
del Gobierno del moderado Hasán Rohaní. Desde comienzos del verano,
cuando las iraníes más modernas se permiten un timidísimo "destape"
(velos que cubren el pelo más transparentes y ligeros, mangas
ligeramente acortadas pero siempre por debajo del codo) para afrontar el
calor, hay manifestaciones de los más conservadores para exigir la
imposición del "buen hiyab", más ajustado a una estricta interpretación
del código islámico.
Por Ana Cárdenas

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