Carta nº 242 Octubre
1902
“Dios sea bendito y quiera ponerlas bien, si conviene”
En esta carta
descubro a esa M. Cándida que en la distancia (pues se encuentra en Roma) se
acuerda de todas y cada una de sus hermanas, de todos y cada uno de los asuntos
que le preocupan o simplemente le ocupan. Está pendiente de todo y sigue siendo
ella misma. Y en esa carta descubro la perla de “Dios siempre bendito”, como
tantas veces, a pesar de todo y por encima de todo. Sin olvidar pedir por
aquello que necesita o necesitan. Pero como siempre, “si conviene”, sin
exigencias, sin imposiciones y sin poner por encima su propia voluntad. Siempre
la voluntad que importa es la de Dios.
Hay
que ver lo que puede cambiar ese “si conviene”, si Dios quiere. Los cimientos
que puede hacer temblar sobre todo cuando lo tenemos todo planificado,
estructurado y solucionado. Y pedimos por ello olvidando, a veces a Dios. Se
nos olvida ese “si conviene”, ese “Señor te pido, pero haz tu lo mejor para mí
aunque me desconciertes”. Lo importante en estos casos es seguir confiando aun
cuando las olas parezcan que van a tirar la nave, aun cuando la oscuridad inunde
nuestro amanecer de todos los días, aun cuando lleguemos a pensar que no hay esperanza.
Y
en estos casos, aun cuando pensemos que el salario cobrado no es justo, como
les pasó a alguno de los jornaleros del evangelio de ayer. Volver a descubrir
que Dios es justo, que no engaña y que su justicia y su compasión tienen,
parece ser, otros parámetros distintos a los nuestros. Eso no es nada fácil.
Pero a la vez ayuda a descubrir qué tengo que hacer yo, cómo tengo que cambiar
algunas claves de mi vida. Y para ello alguna vez tendré que pararme a pensar,
a ver qué hago, cómo pienso, como vivo. Porque si no lo hago, ganarán los que
no quieren que pensemos, ganarán los que sólo quieren que caminemos y caminemos
sin pararnos a ver a nuestro alrededor, y eso no es lo mejor ni para nosotros
ni para los demás.
Por
lo tanto trabajemos por un salario justo, pero no protestemos por el salario
que Dios ofrece a los demás.
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