Carta nº 239 Septiembre
1902
“Sólo en Dios nuestra esperanza”
Al cerrar el curso
pasado me quedé con la confianza en Dios por encima de todo. Así como suena,
sin confianza no se puede vivir.
La
M. Cándida quiere hacer coincidir las cosas en mi vida. Desde hace muchos años
ha estado cerca, dando luz en los momentos de oscuridad y alegría en los de
tristeza. Hoy me sigo sorprendiendo. Pero ¿por qué esta historia? Muy sencillo.
De nuevo he abierto el tomo II de las cartas para seguir dejándome empapar por aquello que leo y releo, intentando escuchar
entre las frases y las líneas aquello que me ayude en mi vida, en la de todos
los días y en la de hoy. Por eso digo que me sigo sorprendiendo. Al abrir el
libro y buscar por la carta que me quedé en junio descubro que es la 239 y
encuentro esta perla llena de fuerza. Pero eso no es la sorpresa. La sorpresa de
verdad es que al verla me viene a la cabeza el objetivo para este curso del
Colegio Santa Mª de la Paz, del Colegio que fue de Jesuitinas y que ahora
pertenece a Fundación Educación Católica por decisión expresa de las Hijas de
Jesús.
La
esperanza como virtud, como forma de andar por la vida, como último resorte
para no perder el norte. De hecho alguna vez hemos dicho: “Lo último que se
pierde es la esperanza”. Yo tengo que confesar que la he perdido en algunas “cosas”,
quizá porque no hice caso a la M. Cándida: “Antonio, recuerda, sólo en Dios
nuestra esperanza”. Y así lo escucho y así lo intentaré hacer durante este
nuevo curso. Vivir con esperanza, vivir el presente con la esperanza puesta en
Dios.
Vivir
la esperanza con la seguridad en quien la he puesto. Eso debería ser una fuerza
imparable para hacer todo lo que se presente por delante. Pero sin embargo sé
que no es fácil, que habrá momentos donde me despiste, pero sé que no estoy
solo, que somos muchos.
Hoy
también quiero compartir que es un día diferente en el inicio del curso. Es el
primer curso desde 1969 que lo iniciamos sin ninguna Hija de Jesús en el
Claustro. Se puede ver desde muchos puntos de vista. Yo me quedo con el de la
esperanza, pero no dejo de sentir la pérdida que esto supone. Y me quiero
quedar ahí, con esa mezcla de tristeza contenida y de agradecimiento vivido, de
prudencia y respeto.
¡¡¡¡¡Buen
inicio de curso a todos. Buen curso lleno de esperanza en Dios!!!!!

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