01 septiembre 2014

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 239

Carta nº  239    Septiembre 1902
“Sólo en Dios nuestra esperanza”

            Al cerrar el curso pasado me quedé con la confianza en Dios por encima de todo. Así como suena, sin confianza no se puede vivir.

            La M. Cándida quiere hacer coincidir las cosas en mi vida. Desde hace muchos años ha estado cerca, dando luz en los momentos de oscuridad y alegría en los de tristeza. Hoy me sigo sorprendiendo. Pero ¿por qué esta historia? Muy sencillo. De nuevo he abierto el tomo II de las cartas para seguir dejándome empapar por  aquello que leo y releo, intentando escuchar entre las frases y las líneas aquello que me ayude en mi vida, en la de todos los días y en la de hoy. Por eso digo que me sigo sorprendiendo. Al abrir el libro y buscar por la carta que me quedé en junio descubro que es la 239 y encuentro esta perla llena de fuerza. Pero eso no es la sorpresa. La sorpresa de verdad es que al verla me viene a la cabeza el objetivo para este curso del Colegio Santa Mª de la Paz, del Colegio que fue de Jesuitinas y que ahora pertenece a Fundación Educación Católica por decisión expresa de las Hijas de Jesús.

            La esperanza como virtud, como forma de andar por la vida, como último resorte para no perder el norte. De hecho alguna vez hemos dicho: “Lo último que se pierde es la esperanza”. Yo tengo que confesar que la he perdido en algunas “cosas”, quizá porque no hice caso a la M. Cándida: “Antonio, recuerda, sólo en Dios nuestra esperanza”. Y así lo escucho y así lo intentaré hacer durante este nuevo curso. Vivir con esperanza, vivir el presente con la esperanza puesta en Dios.

            Vivir la esperanza con la seguridad en quien la he puesto. Eso debería ser una fuerza imparable para hacer todo lo que se presente por delante. Pero sin embargo sé que no es fácil, que habrá momentos donde me despiste, pero sé que no estoy solo, que somos muchos.

            Hoy también quiero compartir que es un día diferente en el inicio del curso. Es el primer curso desde 1969 que lo iniciamos sin ninguna Hija de Jesús en el Claustro. Se puede ver desde muchos puntos de vista. Yo me quedo con el de la esperanza, pero no dejo de sentir la pérdida que esto supone. Y me quiero quedar ahí, con esa mezcla de tristeza contenida y de agradecimiento vivido, de prudencia y respeto.


            ¡¡¡¡¡Buen inicio de curso a todos. Buen curso lleno de esperanza en Dios!!!!!

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