05 septiembre 2014

OPORTUNIDADES FRENTE a VALLAS

A 15 kilómetros de Melilla, Nador fue, un siglo atrás y gracias a sus ricos yacimientos mineros, uno de los principales bastiones del dominio colonial español en Marruecos. Hoy, pese a ser considerada como la segunda urbe económica del país y contar con un importante núcleo poblacional (300.000 habitantes), un aeropuerto internacional y una universidad, lo cierto es que el enclave rifeño mantiene una alta tasa de analfabetismo entre la ciudadanía autóctona (árabe, bereber y subsahariana), que además padece en buena medida el flagelo del paro. 
Consciente de esta situación, en 2009, Ramon Buxarrais, obispo emérito de Málaga y residente en Melilla, expuso la cuestión a la Diócesis de Tánger y puso en contacto a la ONG salesiana Solidaridad Don Bosco (que ya llevaba un centro de formación profesional en Tánger) con otra asociación que en su día él mismo promovió en Melilla para ayudar a Nador: Insona (Iniciativas Sociales Nador). 

Talleres de todo tipo 
Fruto de esta alianza de colectivos hermanos preocupados por la promoción de la equidad, nació en Nador el Centro Baraka de Formación Profesional, con talleres de pastelería, cocina, informática, electricidad o fontanería dirigidos a jóvenes marroquíes sin trabajo o instalados en la economía sumergida, carentes, por tanto, de todo derecho laboral. Posteriormente, Cáritas Tánger sustituyó a Insona y a Solidaridad Don Bosco (a esta el pasado junio) como principal parte local. Sin embargo, si a lo largo de los últimos años esta iniciativa ha estado apoyada económicamente por la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo Internacional (AECID), los duros recortes del Gobierno español sobre este departamento (y el pacto por el que debían ir buscando progresivamente otras vías de financiación) han hecho que, desde junio, haya cesado todo su apoyo al Centro Baraka.
Por Miguel Ángel Malavia 

No hay comentarios: